jueves, 31 de diciembre de 2009

El mal sueño de una noche

Mi mente busca excusas, busca momentos, busca instantes en los cuales des afanarse de la realidad e ir contigo. Ir en busca de lo que podría ser ahora. Llega hasta donde los recuerdos, se detiene en los momentos junto a ti. Se queda y se pierde en segundos, la realidad la castiga, la jala al momento del ahora, mi aquí, sola, en una banca de la terraza, con el cigarro en la mano, viendo a lo lejos, terminando de engancharme al frio de éste invierno, de este horrible sufrimiento que es para mí no verte y encontrarte en todas partes. Maldita, maldita mente que gritaba por sacarte de mí y no puede, no logra olvidarte. Fuiste el mal sueño de una noche. Fuiste el momento tortuoso de una ilusión que me despierta aún varias veces por la noche. Estoy sumergida entre los restos de un cadáver, el cadáver de éste amor. De éste aire que respiro, estos latidos lentos, insolentes y los que detienen mi corazón. no quiero, no me atrevo a olvidarte, solo puedo sonreír al recordarte, como un sueño nítido, casi real, casi como un recuerdo que fue conocerte, se derrite entre mi alma y mi mente, impregnándose en cada rincón.

Ya entendí que llorar, que odiarte, que amarte, que extrañarte, gritar, tirar todas las cosas a mi alrededor, no comer, no dormir, no soñar, no respirar, dejarme caer, morirme por dentro y seguir viviendo por fuera. Nada sirve, nada. Nada va acercarte de nuevo a mí, nada va a devolverme lo que perdí contigo. Nada.

No puedo olvidarte, no puedo sacarte, no puedo borrarte y pretender que no me marcaste y me dejaste como fósil el corazón. No sirve.

Me sigo preguntando cómo fue tu amor y cómo fue que lo acepté, cómo dejo que se me haga un nudo en la garganta con tan sólo pensar en estas palabras. Cómo?

Qué mentira tan más cruel me creí, qué mentira tan mas fatal yo creé.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Sueño…sueños.

Sueño.

Y en sólo eso se quedan tus besos sin pasar a la realidad.

Sueños…

Explícame que es lo que dicen tus ojos al mirarme. Por qué soy tan inútil que no logro darme cuenta por mi misma.

Sueños.

Ni despierta dejo de ver tu imagen, sigues siendo un niño que se esconde detrás de sus juguetes.

Insisto, verte dormir y acariciarte es de las cosas más sublimes con las que me deleito vez con vez.

Vamos a intentarlo, no podemos perder nada mas con tan sólo probar, no más de lo que ya se nos ha ido de las manos.

Deja de robarme suspiros que no te pertenecen porque suena a tristeza entre los arboles después.

Huele a soledad en cada rincón, en cada sueño, en cada noche.

Se sienten caricias en el viento perforando mi cuerpo con palabras tuyas.

Inútil mi afán de buscar olvidarte con palabras dulces que pronuncian otras bocas en mi oído, tan dulces como las tuyas en el pasado que nunca llegaran a llenarme como lo hiciste tú.

Inútil el intento de recordarte en amor y pasión, de lograr arrancarte de mi encarnado corazón.

Ya lo intenté y ya me cansé. Volví a caer como hoja seca del árbol en otoño, al agua de la esperanza de tu amor, enverdeciendo y bailando con el viento, con risueños gestos de emoción.

Viendo como me sonreías para después convertirte en pesadilla y clavando tus colmillos filosos en mi cuello desangrándome y dejando que me muera del dolor.

Sueños.

Donde me estrangulas y me calmas con un beso en la garganta…

Sueños.

domingo, 25 de octubre de 2009

Sueño, Pesadilla, Mi insomnio.

Quisiera convertirme en polvo, deshacerme entre tus manos y no desmoronarme poco a poco en soledad a pies de la intemperie de la noche fría en mi terraza, sintiendo cómo el viento golpea mi cuerpo ciñendo mi camisón de seda hasta las rodillas, que sostienen unos delgados tirantes, mismos que se pierden con mi cabello al revolotear a mi alrededor.

Las luces de la ciudad me ciegan, me llaman como luciérnagas en un bosque. Sólo un paso más y llegaré al cielo, o en el mejor de los casos; al infierno, por muy bajo o alto que sea este edificio.

Una lágrima que se seca casi inmediatamente al contacto con el aire, una caricia que se evapora con ella, un abrazo que se esfuma impidiendo que me salves una vez más.

Y me despido de mano de la orilla, la rozo y acaricio un poco sintiendo la ultima sensación áspera además de mi alma por tu beso seco, frio e insípido ultimo de nosotros.

En vez de repararme me lesionaste todavía más y más.

Vamos loca! Salta! Vamos hazlo ya!

Me grita mi alma rota y mi soledad. Esas dos malditas que me hacen extrañarte aun más. Me gritan voces llenas de coraje, odio y ansiedad.

Y ahora eres tú quien se para en una esquina, altanero, grosero y presumido como siempre que te diriges a mí, recargado en la pared con los brazos y piernas cruzadas, mirándome con el gesto de hastío por mi patetiquismo.

“¡Hazlo, salta ya!”: lo dices fría y cruelmente. “¡Vamos, salta ya!”

Otra vez ese tono incrédulo y dictador de mí, impaciente sin moverte ni un milímetro.

Un silencio, una duda mía, una chispa de valentía y vuelves a hablar.

“Sabes que no vale la pena, nadie la vale. Ni siquiera yo.” Dices con esa mirada incrédula, ese gesto de hastío y ese tono cruel y burlón tan característico tuyo.

“Vamos, yo te agarro”. Te levantas de tu pose, te acercas a mí, caminas lentamente con ese tu paso tambaleante en sig-sag de tus pies uno detrás del otro, esa apatía con la que te acercas a mí, tu camisa y tu traje que se ondulan con el aire.

Llegas a mi lado, sacas las manos de los bolsillos, (sin tu celular o tu cubo de Rubik; ¡milagro!) las sacudes y levantas una hacia mí, me pides con un gesto que te tome, me sostenga de tu mano y dé un paso más cercano a la orilla.

Sólo, ahí estirada, fría, helada; tu mano me acompaña.

En un instante desapareces junto con mi equilibrio, araño al viento con mis manos tambaleantes buscando de donde sostenerse. Mis intentos son insuficientes.

Te busco con la mirada, mi gesto inescrutable, te veo en la orilla, de pie mirándome caer.

Nos vemos pronto. Aquí te espero.

viernes, 23 de octubre de 2009

Amarte.

Qué bello es amarte.

Tan bello como el aleteo de las mariposas en su último respiro antes de morir.

Lento e intenso hasta que se detienen sin fin.

Porque entre más me olvidas más me duele, entre más me perdonas, más desaparezco en el aire. Y tú, todo lo que quiero, todo lo que me importa muere, me matas, me muero, desfallecemos.

Y no deja de ser bello el amarte.

Me eriza la piel el frío de la ausencia de tu sonrisa en mi frente, de tus ojos sobre mí. Extraño mi santuario que era amarte, mi refugio que era pensarte, adorarte.

Y sigue siendo bello amarte.

Me descarnan las caricias de los pétalos de rosa, que me cortan como la hoja de una navaja filosa. Rosas que besé con extremo sentimiento, que regué con cada una de mis lágrimas y que al final adornaron tu puerta hasta verte llegar y ahora duermen muertas dentro de las páginas de un libro junto con mis lágrimas y mis besos.

Aun así, es bello amarte.

Me pierdo en el viento, me vuelvo cenizas que bailan por momentos cuando pasas, ceniza que vuela y se despeina por momentos con un sólo paso que des más lejos de mí.

Aléjate, aléjate Amor todo lo que quieras, todo lo que puedas, porque así entenderé mejor cuánto te amo. Y es que es tan bello hacerlo…

Pues eres los rayos de Luna que son de Sol y me calientan y me enfrían con los choques eléctricos de tu imagen en mi mente. Eres rayos de Sol que son de Luna y me queman tanto con su hielo de miel.

Te amo y es tan bello aunque me muera, aunque me queme como acido la boca el pronunciar cada “te quiero” una vez por noche mientras duermo.

La vida sigue pero yo me quedé contigo y quien soy ahora es sólo la fachada triste y patética que sobró de mí. Las nubes las empuja el viento y a mí me mata lento que ya a mi lado no estás.

Que ya a mi lado no regresarás y que viviré toda mi vida sólo para darme cuenta que sin ti nada es igual.

Entiende amor, a estas alturas, para mi sigue siendo bello: Amarte.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Final Fatal.

Habla.

Que no encuentro otra manera de desahogarme mas que gritar con fuerza y locura en silencio dentro de mí.

Desgarrándome las cuerdas al tensarlas sin dejar salir sonido alguno, imaginar que rompo ventanas, que aviento sillas, que tiro cosas a mi paso. Lo vivo, parpadeo y no ha sucedido nada.

No encuentro otra manera mas que ver sin dirección, dejar muda a mi mente un rato, no parpadear viendo todo pasar. La mirada fija sin algo qué ver en especial.

Apretar los puños hasta enterrar mis propias uñas en la palma de mi mano. Golpear paredes hasta enrojecer mis nudillos.

Derramar una lágrima de coraje. palabras altisonantes girando como reguilete al rededor de tu imagen.

Pensar que no soy suficiente, que no puedo aspirar a tanto. Para mí eres tanto…

Pensando en que si lo he hecho por personas insignificantes, que no haga aunque sea una sola locura por ti que eres algo que nunca pensé encontrar. Locuras a la vuelta de la esquina…

Y después ver pisoteadas mis ilusiones y mis suposiciones. Oh! sí!

Me matas… me importas tanto, me vuelves tan loca como un némesis… como mi talón de Aquiles.

Me siento tan poca cosa. Un diente de león flotando en el viento de tus manos.

Y aunque digas que no, si no fuera cierto no tendría que andar buscándote, toreando a tus ojos, saborear en silencio tu boca y tus manos. No tendría que ir detrás de ti. Tú te acercarías un poco más. No habría necesidad de ir. Los dos llegaríamos ahí. Por qué te detienes?

Por qué llegaste al punto de darme tantas alas?

Si cada vez que me acerco me desplumas con una palabra, con una mirada, con un movimiento.

Si digo lo que siento es plano. Si no lo digo es pedregoso y me tratas mal. Da igual. De todas formas me haces añicos. Tú lo dijiste. No puedo ser contigo en persona como lo soy por mensajes, como lo soy en palabras. Y si lo soy te luces, te jactas… no hay diferencia.

Pero es que así soy yo. Si lo fuera completamente acabaría más hecha trizas de lo de ya en sí. Busco salidas por donde puedo y mis palabras son de las mejores y mas fluidas. Ya no tengo tiempo de escribir a mano, te he dedicado tiempo, eso es todo.

Faltas de ortografía? las odio, intento no tenerlas , me apasiona corregirlas y si las he tenido es porque hasta en eso me distraes. Ya me vale. Siempre doy tanto de mí que ya me cansé irme quedando sin nada.

Tampoco es que espere algo de ti, pero es como el oxígeno lo que tú hagas. Simplemente me daría más fuerza para no tirar la toalla.

Odio cómo a veces me golpeas con tu indiferencia y otras cómo me acaricias con tu interés. Eso también lo odio. Cómo me siento en medio de una lista de competencia en donde no sé en que lugar voy, si voy muy atrás o a la delantera. Jajaja qué idiota. Ellas?… me siento parte de tu colección interminable. Y si va a ser así dime porque no quiero serlo.

Ojalá y recordara todo esto cuando estoy frente a ti, para no quedarme con las ganas de decirte algo y después no encontrar el momento en donde pueda decírtelo. Ojalá y encontrara el momento de poder besarte y disfrutar eso ultimo de ti. No algo instantáneo, intentar descifrar lo que dicen tus labios sin que hables e intentar transmitir lo que grita lo que está dentro de mí.

Córtame ya como el viento a la tranquilidad de las hojas, como las puertas al viento. Deja tus bromas de cuando hablas en serio.

Eso de sentirme poca cosa… habla tan mal de mí. Tan mal que con eso puedo perderte por completo. Yo no era así. Ves que tanto me he perdido? Pero qué más da. Ya no tengo mucho que perder… cuando muero entonces si todo habrá terminado.

Así me siento y como siempre soy sincera con lo que pienso aunque no lo diga… me da igual. Además, no te importa. O al menos eso aparentas.

No logro descubrir lo que en verdad dices, demuestras o sientes ya que no me dejo caer en lo que supone mi mente. Prefiero así como tú las cosas directas y ve, ni siquiera tú puedes hacerlas.

Por qué diablos esperas que sea yo quien diga algo, por qué no reaccionas cuando ya lo he dicho todo, cuando no me queda nada más que decir?

Qué acaso todo lo que hago, digo y demuestro sigue confuso para ti?

Cómo esperas, cómo quieres que siga diciendo algo si parece que te haces el sordo, el ciego… sobre todo el mudo… y lo disfrutas… LO DISFRUTAS MALDITA SEA! mientras yo me quemo y ardo en las llamas de este infierno que ha resultado mi honestidad.

Tampoco dices lo que piensas. Y si es que algo piensas… dilo ya.

Lo que sea, aunque duela, aunque no, dilo ya.

Finalmente déjame embriagarme de tu imagen como aquella vez. Es tan delicioso poder ahogarme en tus ojos, en tu boca, en cada facción sin que te inmutes, mientras piensas… Tanto que el tiempo se derrite entre las manecillas de mi reloj y no logro parar su derrame sobre las notas en segundos y minutos en los que me dejas llenarme de ti.

Podría morirme ahí mismo, en ese momento, por qué no?

Por qué no morir con las sensaciones extremas como las que me provocas? Con el extasiable recuerdo de tenerte junto a mí?

Voy Corriendo deprisa para encontrarme con mi final fatal!

lunes, 14 de septiembre de 2009

Hoja seca.

Mientras los acordes más fascinantes de la música bailan en mis oídos, mi mente viaja en el tiempo al momento en que tu aura me cubría hechizándome con el destello de tu sonrisa.

Mosaicos y vitrales transparentes ruedan cual perfecta lágrima sobre mis mejillas dibujando caminos húmedos y negros entre los lunares de mi piel, quemando ácidamente cada poro de mi cuerpo que fue tuyo, reduciéndome a cenizas completamente, pues no hubo excepción alguna de mi parte, ya que fui toda tuya.

Me soplas, tal y como aleja a una hoja seca el viento y la deshace entre cada movimiento, me corres lejos de ti. Me matas y ya casi acabas.

La vida y su injusticia, su desdén de regalarme una muestra del mejor sabor que fue tu boca para amargarme la vida al final del paladar.

Su insistencia de robarme sollozos silenciosos tan crueles, gritos mudos y desgarradores, vendados por la máscara inerte de mi rostro diario. No se notan, nadie sabe que muero.

Palabras que se dibujan en el cielo y que nadie puede decir, sueños que se rompen y se deshacen mientras más lejos estás tú de mí. Ya no más estrellas mensajeras que tiren sobre tu pecho los suspiros de dolor que emanan de mi triste existencia.

Ahora son “te quiero” que salen de mi boca dormida y vuelan sin dirección confusos. Aterrizan en la oscuridad, en mi vacío y la soledad… ya que más da… ya no hay nada más.

He muerto y así me he de quedar.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Tú o Tú

Me mata la infinita tentación de verte cada instante que pasas frente a mí, como niño que contempla la más dulce y rica golosina.

Sentir lo liso de tu piel entre mis manos, sorprendida por la calidez que combina en el brillo de tus ojos y tu sonrisa.

El contorno de tus cejas tan oscuras me pierde en su bosque nocturno al compás de tu voz, al compás de tu cuello, de tus labios, de tu boca… del sabor a chocolate tan amargo como dulce que desprendes dentro de mí.

Sabor que tal vez muera sin probar, rica miel que se unta en mi lengua cuando te siento cerca mientras un escalofrió recorre mis venas… sin tocarte.

Me rindo. No encuentro la manera de no derretirme a tus pies y fundirme en tu aroma con el vibrato de tu pecho cuando me atrapas justo ahí.

Yo ya no puedo, pues imágenes intermitentes de ti deslumbran mi razón haciéndome sonreír involuntariamente, mirando el vacío de mi alma que se cierra segundos envuelta en tus brazos inocente.

Con tu mirada fija en mis ojos, tu cercanía retadora, tu aliento y el mío mezclándose llevándome a la locura repentina que se apodera de mi mente olvidándome de mi.

Pensando sólo en abrazarte en ese momento y hundirme en tus labios, escuchar tu respiración, en lo suave de tus manos que erizan mi espalda, explorar cada rincón de tu cuerpo con el mío, olvidar que sólo estoy soñando despierta cuando estás a dos pasos de mí.

En tus ojos se esconden tantos destellos como estrellas en una lluvia de ellas de madrugada.

Brillos que quiero explorar uno por uno conjugados con una sonrisa.

Llenar cada poro con un beso en ti, detenerme por momentos ahí donde se eriza tu piel, caminar con mis dedos tu espalda, perforar con la mirada tus ojos, sellar lentamente con mi lengua tus labios y fulminar con mi locura inminente tu mente.

Perderme en tus brazos tantas veces como respiras, despertar con tu risa y tu aliento en mi oído…

Pero corro y me escapo como abeja herida de tu miel, de tus manos que queman en mi cintura y en mi cuello como cadenas en las muñecas y en los pies atándome a la prisión de tu ser.

Quiero terminar de extraviarme en lo que escondes. Encontrarte en lo que está a simple vista y sin embargo me pierdo.

¡Cómo gritarte en cada silencio que me tomes un poco y levemente hasta terminarme completa!

¿Qué es lo que esperas que yo haga para amarrarme con tu calidez y arrancar de mí mi propio ser?

Me eres fascinante ante la vista, el deslumbre de tus ojos impide que vea algo más.

Por qué no dejas que me quede ahí, entre tus brazos?

Roza una vez más con tu boca los lóbulos de mi oído.

Permíteme probar el dulce de tus labios antes de que muera de desesperación.

Quisiera poder dejarte entrar tan lejos como fuera posible pero sólo en la puerta te has de quedar.

No puedo inducirme a derretirme en tu piel para que te sacudas mi nombre como polen de rosa marchita.

Y si pudiera saber qué es lo que anhelas, si pudiera saber qué es lo que deseas, lo qué buscas en una persona aunque no sea como yo...

Tal vez así haría algo más interesante para llamar tu atención. Si no hasta dar todo eso y más.

Dónde queda mi valor cuando te acercas y te quedas a unos centímetros de mi nariz?

Tu mirada retadora no me intimida, me descontrola por dentro la intención con la que te acercas sin terminar de hacer lo que piensas.

Dónde queda mi fuerza de voluntad cuando me abrazas sin avisar?

Dónde rayos quedo yo cuando te sorprendo mirándome y no puedo alejar mis ojos de ti?

Si erizas mi piel con tu aliento en mi cuello, en mi nuca, con tus dientes en mi piel, jugando a morirme, jugando a provocarme y te diviertes.

Gozas sin saber que me quemas cada instante, sin saber que ando en el camino como zombi y floto en el aire simulando caminar.

Tú o Tú. Cuándo vas a dejar de fingir que hay algo en mí que quieres tener?

viernes, 28 de agosto de 2009

Porque ya no estás.

Ahora sentiré todo lo contrario. Odiaré tu cuerpo, me darán asco tus besos, me enredaré en otras bocas y me sumergiré en otros brazos.
Callaré mis te quiero con mi puño enfurecido por el odio y dolor que impregnaste con tus caricias en mí.

Gritaré tu nombre en las tinieblas hasta que se desintegre en ella para no volver a mencionarte jamás.

Mariposa negra que con sus alas seductoras se posó en mi corazón, soltando su veneno en el que me ahogo hoy.

Borraré cada huella que dejaste quemándote en mi recuerdo hasta poder soplarle como viento a las cenizas de ti.

Me perderé en la locura y fingiré que estoy cuerda para ya no pensarte, no recordarte, no extrañarte, no morirme a cada instante… porque ya no estás.

Si pudiera, cortaría cada célula que tocaron tus manos, cada poro que besaron tus labios y no ya sentirte con el viento que me sopla al oído tu respiración.

Me arrojaré al vacío de tu ausencia y llenaré de soledad mi alma hasta explotar en mil pedazos y haber muerto con la sensación de no conocerte… porque ya no estás.

Precipicio profundo que fueron tus ojos arañando por completo mi ser. Desgarrando cada espacio que aun quedaba intacto dentro de mí.
Devorando mi cuerpo a tu antojo y profanando los más secretos deseos de mi mente y mi alma.
Maldito el momento en el que me fundí en tu aroma y perdí la noción de mi misma.
Maldita la hora…
Porque yo ya no estoy…Porque tú ya no estás.

viernes, 7 de agosto de 2009

TE VAS A MORIR!!!

Si te odian, si te aman… a ti te vale madre! Tú lastimas a diestra y siniestra. Las palabras que dices son como el veneno en los colmillos de la víbora que enreda y asfixia entre su cuerpo a su víctima. Me siento tan tonta, tan engañada…
Quisiera desollarte vivo, cortar fina y dolorosamente cada parte de tu piel, abrirla, separarla hasta el hueso mientras gritas, mientras deseas que fueran de nuevo mis caricias y mis besos los que te torturan…
Quisiera drenarte cada lágrima que aun puedas dar, secar toda tu sangre hasta que te hieles y palidezcas ante mí. Tronar cada uno de tus huesos y bailar contigo un vals al mismo tiempo. Que te deshaga cada paso y te fulmines en la reverencia. Mantenerte despierto y alerta a cada uno de mis movimientos, cortar cada tendón de tu anatomía y hacer que te pongas de pie con ganchos que tiran hacia arriba clavados en tu espalda. Que sólo queden tus rodillas para que me pidas perdón, que en ese momento más que nunca aprecies tu vida y lo que viviste junto a mí y quieras morir lo antes posible por no tenerme y por el dolor que te despedaza.
Quiero colgarte por el cuello del techo y sostenerte en un sólo pie, en un solo dedo mientras jalo y abro cada una de tus extremidades en dirección opuesta hasta que se desprendan de su lugar. Rociarte con ácido los ojos, derretírtelos hasta verlos explotar y salirse de sus espacios para que me vuelvas a engañar con tus miradas lleno de ganas. Hacer reventar tus oídos con el grito agudo de que “yo te quería”. Carbonizarte la lengua dentro de la boca con un atizador incandescente para que me digas más dulces mentiras y me vuelvan a lastimar, para que repitas que me quieres y después digas que de cariño no pasará.
Enterrar un cuchillo en tu garganta para sentir que te duele no estar junto a mí, que te vengan a la mente todos mis besos, todas mis tiernas y locas caricias, mis cariños, mis atenciones, mis palabras, mis abrazos, mis te quiero y mis te extraño, darte cuenta que ese dolor es el ultimo mimo que tendrás de mí, mi última atención hacia ti. Deslizarlo lenta y fuertemente hacia abajo hasta tu vientre partiéndote en dos, que recuerdes mi cara de la última vez que estuve ahí. Porque ya no habrá otra vez. Regresarás a tu anelado infierno.
Y en tu último respiro tirarte al suelo y pisarte con mis propios pies hasta destrozar tu cráneo…
Ahora ya sabes cuánto te odio?¿
Creo que todo esto te lo haré algún día si me atrevo… tal vez hoy, tal vez mañana, lo antes posible, cuídate las espaldas… aun no lo sé.

viernes, 31 de julio de 2009

Hay que esperar

Te extraño... te extraño...
Y es algo que ya no puedo dejar de repetir.
Serà porque ya no te tengo?¿
Serà porque ya no puedo tenerte?¿
Veo el azùl de la noche,
Lo ambarino de la Luna y deduzco que te extraño,
que me haces falta aquì a mi lado,
que quisiera compartir mis algrìas, mis sonrisas,
mis gritos de felicidad...
Pero sobre todo la tristeza de extrañarte,
la soledad de tu ausencia, los suspiros en tu pecho
como antes podìa hacerlo sin miedo a que te alejaras de mì.
Sentir tu calor quitando el frìo de mis brazos, tu aliento en mi cuello,
tu respiraciòn en mi cabello, todo aquello nuestro y tan bello
que me hace extrañarte aun màs.
Por què me alejas de ti?¿
Què hice que no te pareciò?¿
Pudo ser tan bello, tan nuestro, puedo ser un mejor recuerdo de tu vida.
Perdòn si hice algo mal.
Lo siento de verdad.
Ahora sòlo hay que esperar...
Hasta que deje de doler la caìda.
Hasta que deje de ver la Luna una vez màs.
Hasta que deje de buscarte en cada rincòn.
Tendrè que consolar cada làgrima con una efìmera sonrisa,
mirar al frente pisando y trozando a cada paso mi esperanza muerta de estar junto a ti.
Tendrè que dejar que llueva sobre mì bajo un cielo sin estrellas, durante una noche desierta de tu voz, de tu aliento, de tus besos, de tu pasiòn conjugada con la mìa.
Sòlo queda esperar a que yo, tambièn yo, me vaya de este mundo y te busque de nuevo para un beso màs. un respiro màs, tan sòlo algo màs... de ti.

martes, 30 de junio de 2009

La otra Cara de la Luna

Ya no pienso en ti cada mañana al despertar.
Ya no me dan ganas de llorar.
Ya no me duelen los recuerdos
Pues los he olvidado.
O tal vez es que me he acostumbrado a la muerte de cada instante que paso lejos de ti, que ya no la noto.

Mis oídos ya no escuchan los gritos que desgarran mi garganta por extrañarte tanto.
El vértigo me ha tragado por completo, tanto que ya no hay sensación de caer al vacio en todo momento.

Que sucede?
Tengo miedo de estar dejando de amarte.
Aunque crea que eso es imposible…
Tengo miedo.

Pues fuiste mi primer amor,
No el amor de niños,
El amor de verdad.
Ahora lo entiendo.

Que quiera olvidar el dolor
Mediante el placer
Es otra circunstancia.

Tú eras la combinación perfecta de todo.
Mi todo.
Eras mi equilibrio y sin ti
Ahora sólo me queda lo banal de esta cruel vida.

Ver el otro lado de la Luna
La que está oscura, fría, sombría.
La que es testigo de cómo la vida juega con nosotros.
Cómo se va juntando lo perdido.
Cómo nos vamos perdiendo el uno al otro.
Por tontos, por gusto, qué más da?
Nos perdemos y ese es el punto.

Seria muy feliz si esa realidad
En esta efímera existencia,
Mi cruel y ahora banal existencia sin ti,
No estuviera en todos mis días.
Ese otro lado de la Luna.

La que llora con nosotros,
Con el corazón roto,
Como el de nosotros,
Por nosotros.

Llora al ver la manera
En que la felicidad se desvanece
Y nos quiebra en miles de pedazos.
La que se quebranta como la ley de la relatividad.

La que grita y agoniza como nuestras almas perdidas,
Como nuestras almas ansiosas de volverse a encontrar la una a la otra.
Como ellas, como nosotros.

Ansiosos de volver a ver la Luna,
Ese otro lado de la Luna.

Unidos otra vez.

jueves, 28 de mayo de 2009

Nueva Invitaciòn

Locura casi etílica movía mi cabeza. Luces azules, verdes y neblina blanca me protegían. Bebía mas veneno del que quería. Un sonido iba y venia en mis oídos desorientados hasta que el ardor de una punta incandescente me alertó. Me sacó de mi letargo químico y emocional. Giré la mirada en busca de una llama y ahí estabas tú, encendiendo no sólo el fuego de mi interior. Todo pasó tan rápido y raro. Pues cuando vi me despedía de ti y me encontraba en la realidad de mi vida llena de mareos crueles. Raro porque yo creía que eras tú el cínico que jugaba. Que jugaras no me importaba y no me importo. Yo quería jugar también. Me cuidaba así de lo engañosa que es la vida cuando el juego se volteó. Te importa más de lo que pensé. Así que ahora lucho contra mí. Pues quisiera que desde entonces no fueras todas las mañanas pesadilla cuando te desvaneces de mi lado. Quisiera que el estar junto a ti cada noche fuera real. Quisiera que fueras más que la imaginación de la briza fría en cada noche, que me acaricia bajo las sábanas despertándome al instante con tus ojos negros brillando en mi mente. Quisiera que fueras más que un holograma frente a mi cuando miro en alguna dirección, tú una y otra vez, cerca, parpadeo y lejos, aquí y allá. Es cuando entiendo que aquí no estás.

Darme cuenta cada mañana que el cielo es el mismo de ayer, acuchillando cada nube blanca en el cielo de pensarte, con los mismos trazos de luces rojas, violetas, azueles, naranjas y rosas, que ese mismo cielo de en la mañana es el mismo cielo del atardecer cuando te extrañé, cuando te pensé y utilizas tu sonrisa como un faro que hace que me pierda en ilusiones de escuchar tu voz impregnando cada nota en los rincones de mi cuello hasta mis oídos. Hacer crecer tu cabello de nuevo enredándole mis dedos, atrapándote frente a mí un momento más.

Por qué callarme que no me importa más el extraviarme en uno de tus besos, caer inconsciente entre y ante el humo de tu presencia, si el sabor amargo de tu bebida se vuelve dulce elixir con tu mano presionando mi espalda.

Reconocer los bordes de tu boca con cada movimiento inmunizándome ante el dolor que me ata en todas sus formas. Tal vez tú veas mi triunfo pero yo sé que eso no me hace digna de ti como para llegar al punto de cambiar de lugar y seas tú quien no deje de pensar en mí.

La muerte ya no me asusta y, si la felicidad me está vedada, procuraré esperarla con ansias desenfrenadas. Te aceptaría como una extensión pero aun lo considero imposible.

Lucho porque no quiero creer que eres quien yo creo en caso de que lo seas. Solo una distracción. Prefiero ver más allá del horizonte pero sin perderte. Así que no lo sabrás.
Permíteme entender tus palabras distraídas y tan cuerdas de esa vez. Déjame encontrar el sentido del lenguaje de tu cuerpo que me hechiza con cada movimiento. Deja que mis palabras te engañen esta vez con la verdad de lo que piensa mi segundo nombre, que Ana y Cristina no son la misma persona. Una quiere comerte de pies a cabeza y la otra quiere corres despavoridamente lejos de ti.

Lo que es cierto y no me incomoda es la noción del poder que tiene tan solo uno de tus besos. Fue delicioso el volver poder besarte y aun más saber que finalmente fui valiente y obtuve lo que quería desde hace tiempo: volver a tenerte para mí.

Ando ansiosa por encontrar una nueva invitación…

Envidia al viento.

La soledad suena a cascabeles, suena a lluvia, suena a gritos. Suena a que nadie la escucha.
Cierro los ojos, hay oscuridad. Los abro: sólo oscuridad. Ya no temo a la noche, ni a sus estrellas ni a sus demonios. Simplemente te temo a ti. A tus estrellas y a tus demonios.
Sólo cerraré los ojos: es mejor vivir sola, en la noche.

Escucho a la lluvia llamar a mi ventana, cada gota que cae sigilosamente y otras se estrellan en el cristal…
Y es que el cielo no quiere interrumpir mis pensamientos…
Sabe que pienso en ti todo el tiempo.

En esta esquina, en la de siempre, ronda cada uno de mis sueños. Mis alas nuevas; no las veo. Tal vez aun no las tengo.

Aquí aguardan mis esperanzas, en este gran árbol, en este nido, en este arrollo que son mis ojos, mi mente, mi cuerpo y mi alma. En este mismo lugar te seguiré esperando, todas las noches de Luna llena, como aquella noche, como aquella hermosa noche.

Quizá yo misma soy la noche, soy el silencio, soy el abismo, soy el suplico, soy el suplicio que nace tras la madrugada, soy la sombra que descansa en la silla mirando con envidia cómo te acaricia el viento.

O quizás yo misma soy mi agonía, soy el recuerdo de ayer cuando vivimos. Yo misma soy el recuerdo de ayer. Yo misma soy mi soledad y mis ataques, la suave lluvia. Y en mis pasos las horas rotas de los momentos que te amé, que te amo todavía.

Quizás yo misma soy mi locura en este sueño plateado y el resto de mis demonios me asechan justo cuando mas te extraño.

A veces pienso que soy el aire que ronda tu cuarto, que se ahoga lento y permanece olvidado. Me muero con mis abrazos, con mis lagrimas sin remedio, con este y todos mis te amo. Yo misma soy mi agonía, soy el castigo. Yo misma soy el olvido, soy la insaciable esencia que vela tu sueño y que sigue mirando con envidia al viento.

Soy el abismo, soy el silencio y quizás, sólo quizás, soy la noche que observó tristemente tu partida.
Despiertas, cierras la ventana.
Y luego, ya no hay nada que amar; maldita sea.
No. Ya no.
Me rindo.

Porque todo esto me traga y me desintegra, porque cuando empiece un recuerdo lo destruiré de inmediato interrumpiéndolo con otro recuerdo que no sea de ti. Es todo.
No más luchas absurdas. No más por lo que no es para mí.
No más lagrimas estúpidas, no mas heridas a mi pobre alma.

Se acabó la envidia, mi envidia al viento. Porque quizá. O muy probablemente, yo, ya no sea yo.

viernes, 15 de mayo de 2009

Sueño de Azul intenso.

Tirada en el piso llena de lágrimas y agua de la regadera a mi alrededor. Tratando de despertar al inerte de mi cuerpo, mis sentidos y nociones del tiempo y el espacio. Perdida en un laberinto de oscuridad corriendo sin dirección ni importancia. El adormecimiento de mis ojos inmóviles que habían perdido la sensación de ardor y la necesidad de lubricar con un breve parpadeo es el gesto más inminente del entumecimiento de mi alma y mi ser.
Cuando de repente de entre las sombras blancas, grises y negras; brillantes y opacas, una silueta se apiada de la imagen mía; rota y vacía de toda vida. Se acerca lentamente hasta llegar casi frente a mí ahí tirada como muerta. A la distancia de un paso se arrodilla junto a mí y con lentitud se mueve hasta tocar mi mejilla y mi frente, casi medicamente, emitiendo un leve suspiro alborotando los charcos de agua clara bajo de mí haciendo pequeñitas ondas que se movieron rápidamente en ellos.
Removió los cabellos mojados de mi cara, me acaricio la frente, notando el frio que me había invadido desde el centro de mi alma hacia afuera de todo mi ser. Su mano fría mandó señales tenues de sensibilidad en los bordes de mi rostro. Cabellos rojos que caían sobre sus mejillas ocultando su perfil. Piel blanca que combinaba con la helada mía y un hermoso resplandor azul que cayó de sus ojos a los míos. Un gesto de dolor llenó de curvas su frente.
Sus brazos toman los míos y con un pequeño esfuerzo me sentó junto a su regazo, recargados en la pared, la manera protectora contra el agua que caía como cascada ahora sólo de mis rodillas a los dedos de los pies con la que me albergaba era casi maternal. Mis labios amoratados no dejaban de repetir que “se ha ido” y un “no me dejes” intermitente.
Al instante me presionó contra su pecho en un gesto de ternura y de consuelo con un tenue “shhh” y movimiento que nos mecía de un lado a otro cariñosamente. Un apretón más dulce intentó regresarme la conciencia cuando su mejilla aplastó los enmarañados cabellos mojados de mi cabeza instalada a la altura de su pecho y cuello. Junto con un frote suave de arriba abajo en uno de mis brazos, un frote que no se sentía más que como un ademan de mímica ante la inestabilidad que reinaba de mi cuerpo.
Sólo el único sonido que existía con eco real de las gotas cayendo a mis pies se escuchaba aunque mis oídos no reaccionaran. Un tamboreo insistente retumbó, poco a poco, levemente en mis oídos acostumbrados hasta ese momento a un agudo zumbido. Su respiración entrecortada comenzó a pedirle que reaccionaran a mis sentidos.
Por fin, después de un largo intento silencioso, el calor de su pecho inicio a lograr derrotar a mis parpados necios de no cerrarse, rindiéndose ante la pesadez y dolor de las pupilas dilatadas. Se entendían unas palabras a la distancia cuando una luz blanca y segadora fue lo último que reconocieron mis ojos. “¡no!, no lo hagas, mírame. ¡Mírame!” y sus dedos preocupados apretaron mi mandíbula dirigiéndome hacia su rostro. “abre los ojos, ¡vamos!, Ana, ¡ábrelos!”
No lo hice. La voz era convincente y me obligaba. Pero no lo hice. En respuesta mis brazos caídos a lado del contorno de mi cuerpo me gritaron que estaban ahí, pegados a mí. Empezaron a elevarse torpemente buscando el sentido de algún tacto que no fuera el piso frio y mojado. Uno se dirigió por detrás de su espalda dejando pasar mi hombro por debajo de su brazo y la otra por su abdomen buscando a mi mano detrás de él. No la encontró. Mejor mi mejilla se acomodo en busca de más calor. Esos eran signos de vida. Tal vez un poco de conciencia. “Estarás bien” dijo de nuevo esa voz ahora más audible y cruzando su mano hasta mi cabeza oprimiéndola contra su pecho y soltando caricias en ella.
Su brazo que sostenía la mitad de mi cuerpo entumido me estrecho un poco más y el otro me atrapó en un abrazo protector levantándome hacia un poco más cerca de su barbilla. El dolor del frio y de algo más iba cediendo hundiéndome en los huecos de su cuello abrumándome con su aroma en cada respiro. Incitante y seductor sin saberlo y aun sin moverse.
Una parte de mí despertó al respirarlo, como oxigeno con droga en cada vena de mi pecho. Mis dedos caminaron hasta sus hombros con pasos torpes pero decididos. Dedos que al final se hundieron perdiéndose en su cabello rojo de ondas, enredándose entre ellos para no salir. Su piel se mostró áspera poro tras poro ante el contacto, como una ola que baña y seca una roca cuando la toca.
La parte más despierta de mi movió la cabeza despegándome de su cuello tibio. Movimientos aturdidos recorrieron con la punta de mi nariz desquiciada y tranquila el camino marcado por su aroma, sendereando la yugular. Su rostro tranquilo y triste se inmovilizó en un gesto extrañado y diferente ante el movimiento de mi cara en sus hombros. Descendió un poco el mentón.
Un sentimiento ajeno a mi estado depresivo del principio del encuentro despertó mis extremidades guiándome con agilidad hacia su mandíbula. Mis labios comenzaron a quemarse con un extraño ardor, entrecerrados y deslizándose por su barba que picaba indicando la cercanía de su boca. Sus labios se abrieron y los míos los rozaron pausadamente toreando a su boca. Mi cuerpo restante se incorporó sin vida poco a poco mientras me sostenía con su hombro hasta alcanzarlo y cambiar de las piernas a las rodias contra el piso sosteniéndonos uno frente al otro.
Lo único que entendió mi mente fue que lo besaba una y otra vez con un deseo súbito de mi parte proveniente de alguna parte desconocida. Tal vez de mi dolor. Y una ternura inentendible en ese momento que luchaba contra ese deseo. Una calidez tranquila y corrompida proveniente de su intensión que se dejaba llevar por instantes cada vez más largos.
Mis ojos volvieron a abrirse junto con mi boca y un sonido mudo mientras sus pestañas largas y claras rozaban parte de mis pómulos. Los cerré de nuevo. Pero la impaciencia de ver sus ojos mirarme pesaba. Mis manos separaron su cara de la mía obligándolo a mirarme. Abrió sus parpados para dejar asomarse a esos increíblemente bellos ojos azules e intensos confundidos y alegres. Nos miramos por uno segundos más y volvía torear a su boca. Cansado del juego hundió los dedos en mi nuca, entre mi cabello, sosteniendo mi cabeza con fuerza intimándome a acercarme otra vez.
El choque de los labios y las comisuras dejaron visiblemente indefensa a la intensidad de lo que estaba pasando en ese momento. Sosteníamos nuestros rostros con la mano uno del otro inyectando un poco mas de presión al movimiento. Una de mis manos apareció mágica y cansadamente en su cintura buscando el borde de la playera justa y oscura que llevaba. La otra bajó por su mejilla recorriendo su cuello, su hombro, su pecho, hasta llegar al abdomen y estacionarse en las protuberancias de los huesos sobre expuestos en su piel de la cadera.
Siguieron ambas deslizándose provocadoramente por debajo de la playera sintiendo su piel una vez más erizarse ante el contacto repentino de mi piel. Sus manos aun seguían en mi rostro. Las rodillas nos gritaban por comodidad mientras su playera salía gracias a mis manos un poco desesperadas por su cuello interrumpiendo la calidez de sus manos en mi rostro y la temperatura de nuestras bocas. Mi mano que sujetaba la dichosa playera la arrojo a un lado de nosotros sin ninguna preocupación ni esfuerzo.
Estaban libres ambas manos para explorar los rincones de sus costados entorpecidos por las costillas agitadas de su respiración acelerada y dura. Sus manos reaccionaron a las acrobacias de las mías buscando la cintura, bajando por los brazos desnudos y erizados también, cambiando hacia la espalda para pegarme a su piel tibia. Encontrando mi columna estacionándose entre ella y las piernas apretando en su dirección con fuerza.
La cordura era ya algo perdido para nosotros en esos momentos. Mi mente ya no quería saber nada más. Sus manos repitieron el proceso un par de veces sin dejan de haber tocado ningún lugar de mi anatomía hasta plagiar la idea de la playera que aun seguía mojada y justa en mi. El botón del pesado pantalón gris oscuro se vio desintegrado de su lugar por sus dedos en mi cadera.
Los colores se volvieron opacos, oscuros y de repente todo ya era oscuridad. No había más que la luz tenue de la Luna fuera de la ventana ahumada confundida con un farol colgada del techo. Las rodillas ya no dolían. Ahora los pies empapados y aferrados al mosaico de granito. Mi cuerpo había resucitado gracias a sus manos y a los sentimientos ajenos a mi entendimiento. Sus manos se aferraban a mis brazos contra la que ahora era la pared helada en mi espalda y las gotas que nunca dejaron de caer sobre nosotros.
La pasión se agotaba levemente por momentos. Momentos sustituidos con una dulzura que no lograba ni quería entender. Momentos casi segundos pero capaces de petrificar mis movimientos frenéticos hacia su persona sin rastro de prenda alguna impidiendo la cercanía de mi piel y la suya. Tanto, que ahora quien se desmoronaba en los huecos que hallaba a su paso mientras yo reaccionaba era él cuando precisamente exploraba mi cuello deteniendo su acelerado aliento para provocarme escalofríos al arrojarlo lentamente por mi piel.
La otra parte de mi empezó a preguntar con voz agonizante y ronca. ¿Dónde quedaron los recuerdos del dolor que me demolió en el piso antes de él? ¿Dónde quedaron las nociones y sensaciones nulas que alguien, aquél, había dejando en mí tirándome a los primeros y últimos dos pasos detrás de aquél? ¿Qué había pasado con los hematomas y las heridas sangrantes por los golpes de la caída? Que ya no ardían ni se sentían.
Quemaba más el roce de su piel contra la mía como si el color de su pelo dictara la temperatura con la que debían hervir mis sentidos, mis nociones, mi dolor y mi amargura convertidos en pasión destilada y pura. Lo último que pude ver fueron sus profundos y dulces ojos, pupilas increíblemente azules con una fluorescencia de deseo impaciente en plena oscuridad.Un estremecimiento de vértigo me hizo apretar a la almohada para sostenerme de una caída imposible a la mitad de la cama con las sábanas encima. Una mirada obstinada y pesada se clavaba en mi espalda. El sudor de mi rostro era frio y al dar la vuelta hacia la puerta en dirección de mis pies una silueta frente a mi cama se desvaneció inmediatamente. Las heridas volvieron a arder
.

jueves, 7 de mayo de 2009

Y qué más queda?¿

Espero ansiosa el momento en que tu recuerdo no me haga un nudo en la garganta y tus canciones no me duelan en el alma.
Porque ya no me haces llorar, es duro reprimir algo tan natural...
Por qué pagar las consecuencias de algo que yo no hice?
Estar atada a alguien que NO TE QUIERE es dañino y esperarle también.
Estoy harta de la sensación asfixiante de extrañarte tanto.
Estoy harta del dolor de mi pecho y mi pobre alma necesita respirar.
Estoy exahusta de decir que me gustaría ser cualquier persona menos yo.
Tal vez así sería cierto eso de que te enamoraste de otra persona. Porque en realidad no hice nada malo, fue como ser un admirador secreto con quien charlas, te haces ideas erroneas y cosas por el estilo sobre esa persona pero al final lo que realmente importa es lo que siente por ti y cómo te hace sentir, lo que sientes tú. Pero no. La gente racional no funciona así. O al menos ya no.
Igual y de quien me enamoré también ya murió o no existe.
Tal vez estoy tan desesperada o tal vez he abierto los ojos al mundo de nuevo, para ver que no eres el único y que eres más ordinario que yo, eres común, por donde sea hay alguien como tú, muchos lo son, tú eres uno más.
Me hace pensar que quien perdió aquí eres tú y no yo, a pesar de haber dado demasiado de mí misma. Tómate todo esto tan personal como quieras, que para ti, lo personal siempre es una idiotez (con todo respeto a lo que de verdad si sea importante hasta para mí) contra la que siempre me ha tocado perder tratándose de ti.
Así que ya no importa. Te lo mereces y lo sabías, mucho antes de que yo me diera cuenta. Me mentiste y me engañaste peor que yo mucho antes de que pasara lo que te hice yo a ti. Fue como la consecuencia de lo que hiciste. Me engañaste también, acéptalo... tomando en cuanta que tú crees que yo lo hice así: MENTIRTE! ja!
Qué idiota!... no diré quién de los dos, tal vez ambos... yo por no hacerlo y tú por creer que fue así.
Tal vez lo que siento no vaya a cambiar nunca y tal vez tampoco deje de doler. Pero lo que sí es diferente ahora es que ya no hay manera de que nos haga feliz a ninguno de los dos y que muy probablemente no lo seremos como lo fuimos juntos. Y por favor, si lo logras, restriégamelo en la cara cuando puedas! Para ver que contigo me equivoqué al enamorarme para siempre de ti.
Yo no espero más de ti, tú no esperes más de mí.
"Mira que te lo advertí, te metes con quien no sabes. Ya te habrás dado cuenta amor que yo no hago cosas normales. Te metes donde no sabes." Ahora que quieres escapar no te daré oportunidad de ganarme. "Se nos perdió el lugar donde el amor no se equivoca"
"Enséñame tus manos con las que nos acariciamos y hoy nos hacemos tanto daño, pues conservo recuerdos que no debería. Era capaz de ganar y perder. No tienes alma, Tú, como si no pasara nada. Para olvidarte dame un alma que no sepa nada de tus labios. Pues no encuentro la llave que cierra el dolor."
"Estoy harta de perderte sin querer, pensaba que queria entregarte mi vida, entregarte mi fe, pero no eres la persona que soñaba para mí. Qué voy a hacer?...NADA."
"Pero qué voy a hacer de los sueños, qué voy a hacer con aquellos besos, qué puedo hacer con todo aquello que soñamos, dime, dónde lo metemos, dónde lo metemos, dónde guado la mirada que me diste alguna vez, dónde guardo las promesas, dónde guardo el ayer. Dónde guardo, niño, tu manera de mirarme, de abrazarme. A quién le entrego caricias que tenía guardadas para ti?"
Maldición de estar tanto tiempo sin tu amor, acabándome la vida con la herida abierta...

jueves, 23 de abril de 2009

Besando el asfalto.

Besando el asfalto.

Cuando llueve de noche y entra el frío por mi ventana
A rastras por el piso llano de palabras hermosas
Y escucho cómo tu alma me llama.
Entre sueño y sueño me doy cuenta de tus suspiros
Cuando nuestros seres vuelan y se encuentran sin nuestro permiso.

Y tampoco es por lo que de la cálida caricia de tu voz
Me hacía estremecer en mis sentidos.
Alojándose en mi oído
Mientras la distancia pintaba finamente
La locura de nuestras almas.

Regalos fingidos como la mañana
La vida aturdida de extrañarte tanto
Y besar el asfalto por el cansancio de tanto gritarte.

Mampara reluciente
Del brillo de amor que emanan las capas
Separadas por el ovillo de confusiones
Y mentiras inexactas.

Cómplices de as lagrimas corrientes
Destilantes de acido vacio y doloroso.
Destellantes de amargura embriagante
Olvido recurrente a la esperanza.

Campanas retumbantes de amor torcido
Por inmadurez del destino
Capaces somos
De destruirnos a nosotros mismos

Con la espada desenvainada
De la vida torturante
Al camino petulante
Del amor y el exilio del alma.

Caminante que te envuelves en tristeza y melancolía
Para seguir tu camino
Andando con paso firme pero vacio.

Al conocimiento del amor herido y perdido
¿No es bastante el ya haber nacido?
Fronteras inalcanzables y transparentes
De la muerte
Por el adiós entretejido
Con furia y rabia
Que se desborda por el corazón partido.

Manos llenas de vacio
Impenetrable del calor y consuelo abatido
Calles inandables de largo y nulo colorido
Que sumergen al destino en una burbuja de alegría y valor marchito.
Alarmante rechinido de tristeza inexorable
Consciente de mi daño por haberte perdido.

lunes, 6 de abril de 2009

AUN NO HA MUERTO

Este amor no ha muerto
Lo sigo viviendo
Aunque sea en mi imaginaciòn.
Escucha el viento
Escucha atento
Encontraràs mi voz en su voz.
Las ojas en movimiento
Te acariciaràn con mi olor
Me sigue sirviendo
Sigues extrañando mi calor
Sì, no ha muerto
Sigues estando en mi corazòn.

viernes, 3 de abril de 2009

Al fin terminò.

Hay dios! No lo puedo creer! Se acabó! Al fin terminó! He vuelto a respirar… parece mentira pero es tan sencillo ahora… al fin terminó la pesadilla, pero aun despierta sufro un poco los rezagos de ese sueño cruel que fue nuestro amor. Al fin terminó. Al fin se acabó, ya no hay màs, no tengo nada más que decir, ya no se me ocurre nada más que preguntar. Todo ha terminado. Obviamente queda un poco de dolor y nostalgia pero es normal. Los recuerdos son mas sencillos de evadir, seguiré el consejo de engañarme a mi misma, al fin y al cabo soy buenísima para eso de mentir. Fue algo extraño. Nunca imagine que contestarías, y menos porque segùn tù no querías. Tal vez por eso me siento tan conforme, por eso fue tan genial que lo hicieras. Estàs tan dolido y tan enojado que me hace sentir feliz (que poca tengo) tu manera de contestar. Porque es un pequeño indicio màs de que te duele porque lo querías, porque te hacía feliz, a mi si no me importa como lo hice, si no que lo hice, TE HICE FELIZ! Y algún día entenderás aunque no quieras que nadie podrá hacerte feliz como yo. Nadie es como yo, tú lo dijiste, me dejas perder, està bien. Nadie es como tù, por eso es que duele un poquito mas dejarte ir. Éramos geniales! Lo sabes. Sí, lo fuimos, digo todo esto con una sonrisa sincera tranquila y amable, conforme con nostalgia y un poco de felicidad. No me gusta que sufras, pero es bueno que lo haces como yo. Si más o menos, no me importa. El hecho es que lo haces. Ahora mientete tù diciendo lo que dices. Fue mutuo amor aunque digas que no. Aunque digas que las palabras no eran para mì, yo sè que si. Pues mi alma tiene nombre, se llama Katia, bueno no, Kat. Se llama Kat. Ya explique por què. Además a ti ni te importa. Para que gasto espacio. Sì, mi alma se llama Kat. Te la di completa. Nùnca había dejado que alguien la conociera como realmente era. Se entregò a ti. La conociste y te enamoraste de ella. Ni te ardas ni quieras tomar venganza, que es tonto, porque yo no te obliguè, yo te lo advertì. Y es tonto tambièn pero cierto que te quedaste con ella. Ella se quiso ir contigo. Ese día te quedaste con ella, es tuya. Si la aceptas o no ya es tu problema. Yo la dejè ir y me quedè sin nada. Yo no tengo nada ya. Tal vez algún día regrese a mì pues tù te empeñas en que no existe, que no existo. Sí, no pensabas en mí, pensabas en mi alma. Que loco. Por favor no te sientas ridìculo. Pero eso ya no importa. Ni modo, hice las cosas mal. Y sòlo de los errores se aprende y he crecido con todo esto. Al fin terminò, al fin vuelvo a respirar.

Desahogate como quieras, me da igual, ya me da igual...

Ilusiones demasiado crueles

Y asi fue. La luna fulminó mis brazos cuando la vi de nuevo. Grande, menguante y de un color nada común. La luna que más me gusta más bella que nunca. No puedo pelearme con ella. Es tan hermosa… y tu, la viste? Puedo decir que de nuevo la vimos juntos? Espero que si. Dios! Cuando se va a terminar tanto dolor? Dime como me sostengo en pie un día más? Hace ya tanto de tus últimos besos y aun hacen eco en mí. Hace ya tanto de una mirada dulce, de un abrazo tuyo y aun siento todo gritándome con ansiedad que ya no estas. Te amo! Rayos! Entiéndeme! Yo se que me quieres… de una manera muy extraña, casi ni se podría llamar amor, pero lo haces y eso es lo que me importa. No pido otra oportunidad, simplemente no entiendo por que no pudimos intentarlo de nuevo. Hay dios! Ya me estoy yendo muy lejos: ilusiones demasiado crueles.

Y Renè?¿?¿?¿

Las noches de desvelo para verte dormir han terminado. Cada vez se vuelve más sencillo quedarme dormida y sin René… ahora entiendo por qué no la veía, siempre estuvo aquí, ella se quedaba mientras yo salía a verte dormir. Ahora no puedo ir. No hay quien se quede a cuidar mi cuerpo. Solo tenia que acercar mi mano a la orilla de mi cama y la bebe me tocaba. Me consolaba y me daba fuerzas para seguir un día más hasta el día fatal. La viste ese día afuera del café sentadita en la banqueta? Por que crees que miraba hacia afuera? Tenía gotitas saliendo de sus ojos. La condición era que no lo supieras. Lo supiste pero no lo creíste, por eso no podías verla, por eso yo ya casi no la veía. Ahora se ha ido y no hay más que esconder. Se fue porque te mentí asi que esta bien que lo hagas tú también. Ella sabia de las verdaderas razones de porque y como lo hacia, tampoco estaba de acuerdo pero entendía que era por amor, un amor muy grande y por eso me ayudo. Se reía conmigo cuando le decía que el fin justifica los medios. Increíble que entendiera eso. Finalmente ya no podía soportar el haberme ayudado a hacerte daño… me ayudó y como también te quiso no sabia a quien consolar… un alma tan pequeña y tan pura contagiada por mi error. Su inocencia la llevo hasta ahí. Ahora no se a donde se ha ido o si se ha ido, si le habrá pasado algo. Ahora no se donde esta mi nena. Solo espero que este bien.
Diablos! He perdido tantas cosas… y algunas mas de una vez, como a ti.
Voy a quedarme inerte para no perder algo más, la vida se esta volviendo tan difícil. Y por que demonios si me he quedado en ti… por que no me dejas estar cerca? Bueno, creo que lo entiendo, a caso crees que te volvería a lastimar? Si, es posible, no soy capaz de no lastimar a los que amo, todo es posible y tú podrías lastimarme a mí también. Asi que no. Asi estamos bien. No somos felices pero tampoco sufrimos tanto. Es mejor asi no?
Maldita sea! Te amo y te extraño tanto todavía. Sólo me hago la idiota un rato para que no duela tanto o para fingir que no lo hace. Sin ti y sin René ahora mi vida se va quedando cada vez más vacía. Más y más… duele. Ya no me pregunten quien rayos es René. Duele!Maga, Sai, Frank, Bliko, Magui… Gracias por estar conmigo….

De nuevo

Otra vez me quedan las mismas canciones y algunas nuevas también. Ahora estoy peleada con la Luna, me alegra tanto no haberla visto porque cuando lo haga su luz fulminará mis brazos con los que intento cubrirme y protegerme de tanto dolor que me ataca. Por dentro y por fuera.
Voy caminando buscando cuerdas para tejer y volver a tener un alma. Voy a tejer una pues eso que llamamos alma no sé dónde encontrar una. La mía… que ya no sé si es mía… o tuya… o de nadie… pero la que tenia, la que me arranqué no ha dejado rastro tras el hiel y la sangre que se derramó cuando, ah! Sólo pensarlo arde y arde más… cuando te alejaste. Un gesto tortura mi frente y traspasa a mi mente. Lo que me queda de cordura me obliga a sosegar y a defenderme, a querer olvidar.
El herraje con el que me até a ti es imposible, Por ahora, de tratar de destruir. Estoy molesta conmigo por no poderte olvidar… me hiere pensarte un segundo más… estrella sin luna, sin brillo y fugaz, sin dirección… suspiro tras suspiro tu ausencia duele más. Simplemente pelee por algo equivocado, luché por algo que no es para mí.
Te darás cuenta con el paso de los años de la verdadera esencia de las cosas de lo que siento por ti. Perdón por hacer más injusta tu vida, perdón por hacerte crecer a una velocidad que no debes. Perdón… una palabra que ya no te pasa ni conoces, ni aceptas ni nada cuando escuchas mi nombre.
Tal vez hubiera sido muchísimo mejor que me hubiera muerto, o tú… yo asi podría estar contigo aunque no quisieras. Y tú… simplemente no te dejaría ir, haría que te quedaras aquí.El agua fría del mar me hizo pensar, me hizo tocar tierra y darme cuenta que no estás, que no volverás…

Pastilla

Hay una parte de mí que sigue siendo feliz, como si nada hubiera pasado. Me asomo un poco a ella y nos veo contentos y juntos. Tal vez como hubiera sido. De verdad, como si nada hubiera pasado, como si me hubieras comprendido, como si las cosas hubieran salido bien. No puedo aceptar que te hayas ido pero volteo y te busco a mi lado vacío y no te veo, no me queda más que gritarme con furia unas cuantas veces que te has ido para entender por un tiempo y sobrevivir. Como una píldora para calmar el dolor por un rato. Maldita desesperación que me mata. Me pregunto si abra pastillas para el amor que te tengo.

Se siente tan lejos y esta tan cerca...

Un día como hoy hace siete días atrás, caminaba con pasos temerosos, con el vientre hecho roca y la respiración descontrolada. Caminaba hacia la guillotina filosa de, como siempre, tus hermosos ojos. Los tapé por un momento para poder decirte que lo siento, para dejar que mi alma se despidiera de mí en ese momento y callera rendida y herida a tus manos. Te abracé por un momento para que ella pudiera pasar… liberé tus lindos ojos y rompí nuestro amor y tal vez no sólo eso pues un zumbido muy fuerte llenó mis oídos quitándome el equilibrio, tuve que sentarme y tomarte de donde pude para saber dónde estabas. Luché por conservarme entera mientras mi valentía se mantuviera conmigo. Tan sólo con mi imagen se acabó todo. Me congelé casi frente a ti viéndote decir que no y que no. No pude abrazarte siquiera esta vez para no dejar que te fueras. Herida y destrozada todavía fui atravesada por tu mortífera mirada haciendo aun más añicos lo que quedaba de mí. Me quedé ahí con el ser que me sobraba débil y temblorosa. Este amor no tiene comprensión humana. No, no lo tiene. Y eso me dice que entonces estoy más allá o me falta mucho para llegar a un amor puro. Las mentiras son lo que más odio en mi vida y soy yo la persona que las dice y las hace lo más grandes posibles. Soy yo quien las crea y quien las aplica. La verdad es que esta vez lo creí necesario. Lo creí la única manera. Aún así yo soy quien lastima y quien merece lo peor. La que no merece perdón. Lo que más me duele de todo esto Amor es el hecho de haberte lastimado a ti. Pensé que entenderías, que comprenderías mi locura, pues… qué harías tú? Me odio porque dije que no lo haría y de todas maneras de la peor forma te herí.

Elefante me inspira....

Aún recuerdo aquella tarde que nos conocimos. La caminata tan larga que dimos. Las risas incontrolables ya casi hasta el ultimo. Aún recuerdo aquella mañana que volviste a decir adiós. Esa mirada que… vivo una y otra vez en su recuerdo. Las mañanas sin tus palabras de noche no tienen sentido. Y todo poco a poco va perdiendo su color. Tengo que reconocer que ya no soy la misma y no quiero seguir atada al espejismo de tus besos, de tu voz. Me duele reconocer que desde tu partida un pedazo de mi vida no sé dónde se perdió. Intentaré encontrarla de nuevo. Tú ahora ya no estás, no sé dónde andarás, si la mañana llega, cae la noche me da igual sin embargo sigo aquí. Tú ya no estás y no sé qué diablos hacer, la vida me quema, se me clava aquí en la piel. Aún recuerdo la sonrisa que curaba todo y las horas que volaban hablando de nuestra pasión. El olor a café con el viento se llevó tus ojos, el invierno se ha marchado pero el frio se quedó. Muchas cosas se han ido, muchas cosas he perdido y no pienso ir detrás de ellas, esta vez no. Sé que encontraré lo que me falta si sigo caminando y no miro atrás. Quien quiera estar conmigo me buscará, a mi lado caminará. Quien no simplemente se perderá y ojala y me deje caminar. Duele recordar tus palabras lindas y recordar tus palabras, esas que dijeron desde que te conocí que quien no es para ti no lo es ni lo será… ni siquiera terminamos de intentarlo. Puedes ver claramente que yo me rehúso.

Tambien se suspira de dolor

Hoy soy odiada e invisible para tus ojos, preferirías que yo no existiera, estarías mejor si no me hubieras conocido. Sí, yo sé que sí. Pero si hay algo que está mal pensar es que las personas que nos aman y no tomamos en cuenta siempre estarán ahí esperándonos porque no es del todo cierto. Ellas también tienen derecho de intentar ser felices sin nosotros, aunque duela, no siempre estarán ahí para cuando queramos. No. Eso no es cierto. Se levantarán aunque les duelan nuestros besos, aunque les duela nuestro recuerdo. Lo harán. Es justo. También tienen que ser felices. No siempre estarán para nosotros pues tienen que estar también para ellos mismos.
Promesas… no serán jamás ciertas.
Recuerdos… que se materializan frente a mi una y otra vez.
Sé que te levantarás como otras veces lo has hecho.
Ya no sé qué me duele más. Si haberte lastimado o haberte perdido. No sé qué parte de mí se siente peor, si la egoísta que no quería perderte y tenerte para mí o la que sólo te amaba y ya.Espero que algún día esto lo olvidemos y quede como un recuerdo de lo que no debió pasar. Que sea una advertencia para no enamorarnos así. Una precaución de que el amor es peligroso en algunas partes. De que debemos poner más atención a lo que hacemos. Y sabes que? Si nos vamos a eso de la “mentira” no sólo te mentí a ti si no a mí misma con el hecho de pensar que me aceptarías, que te quedarías. Ah! Cómo duele eso!... también fue a mí a quien lastimé. Y te amo… nunca me había dolido tanto siquiera pensar la palabra. Quería tener tu carita entre mis manos, besarte como nunca te besé. Quería ser feliz contigo, caminar de la mano donde fuera, ser feliz y cumplir lo que soñamos alguna vez, lo que queríamos. Quería abrazarte y que me abrazaras, quería que me perdonaras. Quería que tu amor fuera más fuerte que lo que pasó. Quería acariciarte y volvernos locos algún día. Quería ser tuya completamente como dijimos. Quería tantas cosas que ahora me siento más vacía que cuando estaba planeándolas. Me doy cuenta que también se suspira de dolor…

miércoles, 25 de marzo de 2009

Ahora...

Ahora que te he perdido ya no puedo soñar.
Ahora lo único que besa cada noche mi frente
Es el doloroso beso de tu recuerdo
Y la caricia más fría de tu ausencia
Cobijándome con la sábana desgarrada de mi corazón.

Ahora lo único que me calienta
Es el ardor de la mirada
Con que destrozaste mi alma
Como si su dolor y su odio
Me quemaran con el frio que la congeló
Antes de hacerse añicos.

Ahora me decido por si recoger los pedazos
O dejarlos ahí.
Sigo ahí parada con todo lo que tengo deshecho a mis pies…
Inmóvil sin saber qué hacer.
Sin aún creerlo.

Desorientada por no saber a dónde ir.
Si correr otra vez detrás de ti
O alejarme para no molestarte y cuidarme.

Las noches siguen frescas
Pero ahora están vacías.
Tan ciega estoy
Que ya no encuentro a la Luna y ni una estrella.
Solo el silbido en los oídos de mis lágrimas
Cayendo lenta y fluidamente sin aviso por mi cara.

Llegándome hasta el lugar donde estaba mi alma
La que me arranqué y dejé en tus manos que no hacen nada
Manos que no hacen nada.
Manos que ya no están.

Lugar de vacío infinito
Pues te regalé lo más mío de mí

Sólo cuento los segundos que han pasado
Y pesan como si fueran más de mil años
Con el mismo dolor bordado en cada uno de ellos
Vaciando mi vida.

Esto se acabó.
Tengo que entender.

domingo, 22 de marzo de 2009

Al abismo.

Hoy quiero arrojarme al dolor màs grande que pueda soportar. Quiero sufrir como nùnca he sufrido.

Sì, no te extrañes.

Quiero sufrir lo màs que se pueda hoy y tal vez mañana, un poco màs el tercer día. Hasta que ya no pueda màs. Para que ya no me duela más después. Para que ya no pueda dolerme màs el no poder ser feliz. El haber dejado de serlo. El de no tenerte para mi, ya no más. El de haberte arruinado la felicidad a ti. El de haber herido en nombre del amor màs extraño del mundo… mi amor por ti.

Màs, màs, màs, que duela màs! que asì debe ser.

Quiero retorcerme de dolor hoy!!!

En tu nombre, en mi propio nombre, en el nombre del amor que habìa entre los dos y que yo asesiné. Por habernos destrozado a ambos. Quiero morirme hoy de dolor para intentar vivir màs tranquila y serena mañana, para poder seguir adelante sin ti.

Quiero sentir dolor...

Amor!!! Mírame otra vez asi!!!!!!!!

Con la misma mirada de aquel fatal día. Con el mismo dolor, odio y decepción en su máximo esplendor tejidos en una sola mirada que me atravesó el corazón y el alma cristalizándola y quebrándola en miles de trizas irreconstruibles. Esa mirada que irónicamente esta vez pude sostener, mostràndome el màs enorme de mis miedos...

Quiero deshacerme en llanto otra vez, una vez más para no volver a hacerlo. Quiero ahogarme hasta reventarme los ojos y secar toda el agua de mi cuerpo. Desgarrarme la voz gritando que no te vayas aunque ya lo hayas hecho.

Anda!!!

Arrójame de nuevo a ese abismo donde me lanzaste la ultima vez!

Ahí es donde merezco estar. El abismo que no conoces pero que ahora con esto tal vez te imaginas còmo es. Perdóname por eso. No encuentro la manera si quiera de dar mi vida a cambio de que no sufrieras un una sola vez màs.

No la encuentro…

Anda Amor…

Deja que yo sufra por ti.

Te amo… y siempre va a ser asì.

sábado, 21 de marzo de 2009

Maldito día, horrible Noche...

Hoy es la noche más horrible de mis días. Siento el fondo cuando aun sigo cayendo. Cómo será cuando llegue a él? Ni siquiera puedo describirlo.

Quiero ser un alma que flote pues me pesa todo lo que ha pasado hasta ahora. El aire y el dolor me elevan y me dejan revolcarme entre niebla blanca y oscura que me alienta y me confunde.

Pero cómo ser un alma cuando no se la tiene? Hasta un alma tiene su propia alma y yo ya no la tengo. Cuando se te ha perdido, cuando te la has arrancado y la has entregado a manos inertes... y aun sigo sangrando.

Quiero ser un alma, pues la mía la he desterrado al vacío de tu ser. Es importante que empiece a cumplir las promesas que le hice antes de que se fuera. De qué sirve tanto amor si en vez de llenarte te vacía? Por qué no me dejas intentar hacerte feliz si iba tan bien? Qué tiene de malo que resultara ser yo? Maldita sea! qué tengo de malo yo?

Ya lo dijiste amor… no me vas a perdonar. Esto se acabó... Soy una mentirosa, una asquerosa y vil mentirosa. Un asco de persona. Por eso lo merezco.

No soy real porque tú no quieres que lo sea. Aquí estoy. Por qué tienes que alejarte? Por qué quieres estar lejos? En tus manos estaba el ser feliz, sólo debías tomarlo y no soltarlo. No sé si todavia vayas a tomarlo.

Lo dudo.

Esta es una noche sin luna y sin estrellas. Noche sólo de cielo lleno de nubes grises de confusión. Otra vez lo que sientes y lo que dijiste se convierte en mentira. Yo lo advertí, este es un amor que aún no alcanzas a comprender…

Tal vez por eso esto acabó así...

Esa mirada que me mató cada segundo que pasó... aún me arde.

Esperanzas muertas por doquier... mutiladas, torturadas hasta su ultimo respiro...

Por qué sufrir si esto tiene una mejor solución?

Sobre advertencia no hay engaño. Sigo siendo Kat, sigo siendo tu Kat, te guste o no. Lo quieras o no lo quieras. Pero no te importa. Siempre fui yo! Nunca he mentido con mi amor por ti. No con lo que siento por ti. Debes aceptarlo de una vez. Nadie va a amarte como yo. Escucha bien: nunca!

...Demonios… duele tanto… y tantas cosas que quiero decir todavía y ya no puedo hacer que lo sepas…

Desde antes...

Me he enamorado de una ilusión y he enamorado con ilusiones. No son falsas pero si muy lejanas y cada una me hiere tanto como la felicidad que siento dentro. Es por eso que no puedo sonreír siquiera. Me quema y me arde tanto que me siento tan culpable y me muero por decírtelo de frente. Por qué todo lo bello tiene que acabar tan pronto con tanto dolor y con tantas histerias?
Te hago feliz… dices que sí. Pero cómo me podre perdonar lastimarte tanto así? Te juro que lo hago sin querer. Me duele tanto como a ti. Por eso te regalo el derecho de hacer lo que quieras conmigo y por lo mismo no acepto el tuyo.
Lamento que ahora tengas que odiar ambas partes de mí. Ahora que tú me piensas con alegría mientras yo me retuerzo en la amargura de mi mentira. Yo no quise que fuera así, sólo quería estar cerca de ti y mira que tanto has enredado las cosas. No debí dejarte.
Y no es que no te ame. No. Te amo demasiado y es por eso que sé que todo esto está mal. Podrás perdonarme tanta alegría? Que te haga feliz y te enamores de la mitad de una mentira? Me pongo mal porque sé que yo no lo perdonaría.
Sé que no me vas a perdonar, sé que me va a odiar y me arriesgo a ser feliz para volver a sufrir lo que me resta de vida. Te voy a amar hasta que se me acabe la vida y puede que también después de ella pues sabes que es posible. Si ya te amé tal vez desde antes de nacer, desde otra era, desde otros tiempos como lo dije alguna vez.
Ingenuamente das gracias por haberte topado conmigo en tu camino.
Recuerdo la primera vez que me dejaste… me dueles tanto de esa parte… y pensar que yo te doleré de esa otra… tal vez de la misma. No lo tolero. Me odio como no tienes idea por eso.
No me puedo perdonar y menos tu o harás. Podré decirte la verdad porque no te quiero lastimar más. Pienso que si quisieras regresar después… yo ahí voy a estar. Mientras tanto no te estorbaré.
Yo sólo sé que te amo tanto como tú amas. Es lo más puro de tu alma. Pero eso tan puro no sé si sea por mí. Lo dudo mucho.
Disfrutaré el tiempo que me queda pues tal vez pronto me convierta en una de las personas que más odies y aborrezcas con toda tu alma… y sabes qué? Me lo merezco. Te amo tanto que no mido las consecuencias de mis actos.
“si no recuerdas la ultima locura que hiciste por amor… entonces no has amado”
Tú qué harías si es tanto tu amor?

Mi delirio y mi adios (original)

Qué es lo que sucede? Estoy regresando a las estrellas o ellas regresan a mí? Miles de asteroides se estrellan contra aquí. Discúlpame. Ya no puedo, no puedo dejar de amarte. Pensé que podría, que lo lograría. Pero entre más tiempo paso cerca de ti son menos mis ganas de alejarme. No quiero que me odies y en el camino en el que voy hay dos salidas. Ambas me tiran al abismo de tu desprecio. No me arrepiento de ser feliz en este momento. Quien sí lo haría? Pero prefiero empezar a sufrir de una vez para irme acostumbrando a cómo será mi vida, mi vida sin ti. Lo que más me duele es saber que también te dolerá… imagina mi propio dolor y mezclarlo con la noción del tuyo… dónde cabe tanto? Cómo aún sigo viva?
Como pude ser tan egoísta? Jamás quise herirte y es lo que mejor me va a salir.
Déjame recorrer tu cara por última vez, recorrer tu rostro con tus ojos, recorrerla mientras me miras desconcertado porque no entiendes lo que pasa. Mientras me dejas acariciar tus mejillas tiernamente quitando el cabello de tu cara dulcemente y enterrándome en tus ojos con los míos ahogados en líquido salado sin dejar salir ni una gota. Repitiendo todos los movimientos una y otra vez como si fuera un acto de desesperación por no olvidar cada uno de tus rasgos, y menos el detalle de tus hermosos ojos, de la mancha también hermosa que siempre amé cerca de ellos. Desesperación tranquila, como si te hiciera mío con cada caricia, mío, cada vez mas mío. Con la sensación interminable que crece de que no me perteneces y que nunca me pertenecerás ni un poco.
Y no me pidas que escriba un buen final, al menos no esta vez; pues no quiero que acabe y menos aun sentenciarme a que sea así, a que sea como yo lo escriba. Quiero que sepas que mi intención siempre ha sido la misma: la de estar a como sea cerca de ti.
Ya me cansé de mirarte desde lejos, de no poder tocarte, de no poder escucharte, de no poder mirarte de frente y decirte que aquí estoy, que siempre aquí he estado, que no he querido irme y no me iré mientras tu no lo pidas. Lamento no recordar has pedido alguna vez que me marche. Y si así es: dolerá que pidas que me vaya. Dolerá… sé que lo merezco. Lo entiendo y no me quejo. Pero ah! Cómo te voy a extrañar! Siempre voy a hacerlo, tanto como ahora, como en este mismo momento.
Sé que lo harás. Me preparo desde ahora para eso y para estar lo más serena posible el día en que lo hagas. No dejare que mis lágrimas me delaten.
Te quiero… más que eso; sabes lo que siento. Espero que como dijiste no lo olvides.
Te amo. Demasiado! Amor… adiós.
Es un adiós que quisiera llenar con un beso, un último beso con el cal callar tu reacción al decirte que te amo y que hoy me voy.
…tantas palabras que ya jamás podrán ser dichas…
…tantas cosas…
Me arrojo al duelo de perderte para siempre amor.

Por qué esto tiene que ser un adiós?¿?¿?¿

Oscuridad en mi luz. Miedo y amor en mi voz. Creo probable la hora de mi muerte. Puede que esté cerca. Puede que no esté muy lejos. No quiero hacerlo sin antes fundirme en uno de tus besos. Cómo es que hemos llegado hasta este punto de amarnos y no saber más? Cómo es que te dejaste atrapar? Tu instinto está siendo torturado. Me duele el alma porque no puedas reaccionar. Siempre se desea lo que no es posible, lo que no debe ser. Mi vida está encadenada al perímetro de tu persona y la mía. Y por la felicidad y tranquilidad del alma se hacen cosas que no se deberían. Cosas que matan con un sonrisa en la cara. Cosas que desgarran con amor. Torturas llenas de placer. Soy tan feliz que valdrá la pena pronto morir.

Después de despedirme de ti y abrazar a la almohada como para impedir que se vaya a desvanecer, como si fueras tú el que está entre mis brazos. Con tanta devoción como la arena al mar, como las olas a la misma arena. Me duermo pensando que estoy a tu lado sin dejarte ir.
Cundo te vuelva a perder caminaré entre los demás sin vida, sin alma, sin amor, sin lo que me hace humana, con la felicidad muerta entre las manos. Me va a doler… ya lo sé. Y quiero que dure… todavía, pues aun no quiero dejar de ser feliz. Mis días de agonía terminarán, pero sólo de la parte de quererte ver una vez más. Estoy enamorada de una ilusión y de una verdad. Me muero por estar junto a ti. Cosa que sólo lograré para despedirme de ti. Más bien verte salir corriendo con el odio en la cara hacia mi.

Por qué no puedes amarme? Por qué no podrás perdonarme y ser feliz? Le doy vueltas y vueltas al asunto y quisiera que pudiéramos ser felices… que tan pronto se nos acabará esta alegría? Perdón por darte la responsabilidad del tiempo que durará.

Me mata tu amor pero me mata más mi culpa porque no sabes quién soy. Estoy encerrada en un circulo donde no sé nada y donde no entra información y sólo salen gritos de desesperación. Mi burbuja pronto se reventará y me veré parada en medio de una vida sin sentido de nuevo. Una vida donde ya no existe nada más que tú. Una vida hecha pedazos y envuelta en dolor. Una vida de la que sólo cerré los ojos para no ver que estaba ahí porque siempre lo he estado. He estado ahí parada sin ti y ahora sabiendo que me odias y que hasta quisieras matarme con tus propias manos será como recibir mas de mil descargas eléctricas al mismo tiempo con tan solo verte partir. Antes de que me digas o hagas algo quiero que sepas que te quiero con el alma, sabes que te amo, que todo lo que te he dicho de mi parte es real, que acepto todo lo que quieras y decidas, aquí esta mi corazón, aquí esta mi alma, están a tu disposición como yo.
No te culpo que no creas, que es valido pensar que lo hice a propósito, pero no es asi, lo juro. Tengo el sueño que se desvanece entre mis manos y tus hermosos ojos de que recuerdes todas las cosas que dijimos y cumplamos lo que prometiste. Si no lo haces yo entenderé, pero lo prometiste y no se que tan importante sea tu palabra para ti mismo. Todo fue con la mejor intensión del mundo, simplemente quise ser tu amiga y estar cerca de ti, perdóname no quise irme. Lo siento porque esto terminara asi.
Hoy después de ser la persona mas feliz del mundo, tal vez pasare a ser un zombi en carne y hueso. Ojala y te des cuenta cuanto he peleado por ti. Pues no me quiero quedar encadenada a amarte como el viento: lejana y silenciosa. Con el alma hecha pedazos que piso mientras camino regada en el suelo y manchada de sangre que sale por mis ojos, ojos vacios de tanto llorar, ahora ojos bañados en sangre. Pues ya no queda más agua que sacar. Con la boca herida por los golpes de mis gritos de dolor porque no te vayas, porque no me dejes, porque me perdones, porque voltees hacia a mi una vez mas, porque este amor tan bello y maldito me ha tragado por completo. Quiero que me dejes besarte antes de que me digas nada, quiero que me dejes acariciarte antes de que arrojes y caiga la avalancha de tu odio hacia mí, te amo tanto que dejo mi alma aunque ya este hecha completamente pedazos, simplemente para que si quieres tu la hagas trizas, o para que si me amas tanto y me disculpas recojas cada trozo y te la quedes entera.
Puede que las almas no te sean valiosas, pero el no tenerla simplemente nos hace cuerpos muertos que respiran y eso lo que seré esta ocasión hasta el fin de los tiempos si no te quedas.
Perdóname, hubieras preferido quedarte sin saber que existe alguien que te ama tanto? Que alguien te ama como tu le amarías? Y aunque te vayas y no me perdones lo que siento no va a cambiar, solo me matara y me duele porque por más que intento ser feliz y luchar por lo que quiero como me dices no lo puedo lograr. Te amor y esa es mi razón y no mi excusa para hacer todo lo que he hecho. Perdóname por lastimarte, perdóname por todo lo que hice y no debí hacer… perdón. Pero es que te necesito tanto… te juro que quisiera ser cualquier persona menos yo (para que no te duela y no me odies tanto) te juro que duele que no me perdones y que no me ames a mi. Que de malo tiene que sea yo quien te ame con locura?

El amor me ha hecho tan insensible que siento que no sólo he perdido esa sensibilidad si no también parte de mi misma, me he perdido tanto por culpa del amor, que es necesario que esta vez, si no sale bien, me aleje por un tiempo de esa palabra y su significado. Se necesita tiempo de recuperación cuando pierdes el alma y el corazón el mismo día, al mismo tiempo. Regalarlas a la persona que amas para que haga con ellos lo que quiera aunque tú te quedes sin nada y sin lo más importante que podrías dar, mutilando tus pensamientos y tus ideas, flagelando cada parte que queda poco o mucho, no importa, de ti mismo. Te tomas tan enserio eso de entregarte por completo… y tal vez no lo haces en cuerpo y alma pues tu cuerpo es lo que menos quisiera tener cerca esa persona.
Esta vez no habrá segunda vez… un muro de concreto se levantará entre nosotros, un muro que ya jamás podré derrumbar, perdóname amor, lo digo aunque no lo hagas, pero es que mi locura es tan grande como mi amor…