No te vayas!
No, no te vayas. Me haces falta.
Quién me va a decir lo que tú me decías. Quién me va a dar ganas de vivir. Quién me va a decir que sea mejor persona?
Quién me va a hacer querer hacer bien las cosas? quién le va a devolver el sentido a la vida que se perdió con cada instante que respiré?
Por quién voy a tener que ser fuerte? por quién voy a tener que ser frágil? por quién pensar, hacer y decir las cosas que siento?
Ahora dónde encuentro eso que me llenaba el pecho, me inflaba las ganas cada día? ahora cómo escondo que mi vida es tan simple, tan liquida y tan desierta?
Lo siento por ti amor, porque yo no voy a ser la que me voy a quedar sola, yo no soy la que va a terminar extrañando mis palabras, mis abrazos, mis besos, mis caricias. No amor, yo aquí las tengo. Y esos recuerdos donde me abrazabas, me mirabas y decías que me amabas se quedaron en mi mente, en mi piel, en todo.
No amor, yo no me quedo sin nada.
No le voy a dar la razón a aquellos que piensan que me voy a derrumbar, que me hago la fuerte para no llorar.
Aunque tarde o temprano, aunque me haya quedado con todo… algún día se podrirán entre mis manos, se desharán como cenizas y volaran al viento para desaparecer.
Quiera o no, olvidaré aquellas alegrías, aquellos dolores y sólo me quedaran las secuelas. Un corazón remendado, una confianza quebrada, una superficie endurecida. Una sonrisa amargada. Recuerdos insípidos y borrosos. Ideas erróneas.
Lo peor es que aunque yo pida que no te vayas te vas, te alejas más y más. Más de lo que ya te habías alejado. Y no quiero. Te extraño. Siento que hay algo de ti que me hace falta para estar normal, ni siquiera feliz. Sólo normal.
Ya sé que fui yo quien decidió hacer más marcada esa distancia, liberarme de atenciones mías hacia ti y de la espera de las tuyas hacia mí.
Yo sólo quería saber que era importante para ti. Había cosas que me lo decían pero no eran suficientes. Siempre, toda mi vida, he estado rodeada de cosas inusuales, pero esperaba que el amor fuera lo único normal en mi vida Y también fue fuera de lo común por lo que decidí dejarlo.
Algo me dijo que aunque fuera distinto, ese amor, era demasiado distinto… tanto como para ser amor.
De nada sirve que diga que te quedes, que no te vayas, que vuelvas. De nada sirve. Mis gritos y suplicas se quedan en mi pecho todo el tiempo.
domingo, 14 de febrero de 2010
No te vayas.
viernes, 12 de febrero de 2010
Inconsolable.
Pasan los días y me sigo preguntando. Qué fue lo que estuvo mal? Qué debí hacer? Qué no debí hacer? Cómo fue que todo pasó?
Un día después de decir adiós, al despertar, sentí que algo había hecho mal. Pensé en que tal vez me había equivocado diciéndote adiós. Tal vez haberme alejado era algo que no debí hacer. Pero el alivio en mi pecho decía lo contrario.
La sensación de haber despertado de una pesadilla muy larga me invadía. Fuiste pesadilla, fuiste un sueño hecho realidad. Pero eso y nada más. Nunca fuiste la realidad que esperaba. Que imaginaba que sería.
Recordé aquellos momentos, todos los que pasé contigo para olvidarlos después. Sólo hubo uno que no quiso desvanecerse.
Aquél en donde me decías que me amabas y que podías sentirme pero que yo no era feliz con eso. Me preguntabas el por qué y contestaba que no sabía. Que tal vez te equivocabas porque sí, me sentía muy feliz. Tanto que no lo podía creer.
Pero a de más de todo tenías razón. Mentí. No era feliz del todo. Sabía que esto iba a pasar. Sabía que esto se iba a acabar. Que no volvería a haber momentos como aquella hermosa vez con los pies en el agua contándome y maravillándome con tus secretos.
Escuchando como en un sueño que me amabas. Que no querías perderme. Que te quedarías siempre conmigo. Que no te irías. Que no me dejarías sola. Sabía bien que eso no pasaría.
Nos mentimos los dos.
Yo lo sabía pero tuve esperanza y quise creer que tal vez no sería así. Ahora veo que no fuiste el único que me dijo mentiras piadosas.
Por qué me engañé tanto?
Ahora me encuentro inconsolable. Nada logra sacar esa imagen de mi mente. Ahí los dos recostados frente a frente mirándonos a los ojos y tratando de descifrar más allá de lo que podíamos ver a simple vista.
Mi rostro sólo puede mostrar mi confusión y frustración de no saber. De no tener idea de qué fue lo que pasó. Lo que en realidad pasó. Quién mintió primero? Quién?
Inconsolable. Así me siento. Así está mi corazón, mi alma, mi mente, mi cuerpo.
Y mira. He vuelto a ser la frágil muñeca de porcelana escondida bajo un escudo de fuerza, de impenetrabilidad, de seriedad, de fingimiento.
Desahogando mis penas escribiendo en soledad. Maldiciendo todo aquello que es felicidad, alegría y bienestar ajeno. Diciendo que todo es falso, que nada es cierto. Que yo lo sé y que todo así es. Cerrándome a todo.
Escondiendo el dolor de los ojos curiosos y burlones de los que me rodean. Mostrando una advertencia a distancia para que nadie se me acerque.
Me siento tan ridícula porque me comporto tan infantil, tan ardida, tan no yo. Tan cómo siempre busqué no ser.
Así me la pase escribiendo todo lo que siento. Tratando de encontrarle pies a lo que no tiene ni cabeza. Nada va a cambiar. Todo seguirá igual. No volverás. No volveré.
Ya nos hemos ido para no regresar.
Seguiré así… Inconsolable.
jueves, 11 de febrero de 2010
YA BASTA
En aquellas noches donde mis ojos mojan mi almohada tus recuerdos no me bastan. Tus palabras no me alcanzan para calmar tanta agonía. No quiero morirme más de tristeza y de soledad en mi cama.
Qué puedo hacer para ya no amarte más? para no amarte tanto que ya no resisto. Quiero irme y no quiero dejarte.
Me siento tan agredida, tan violentada por tu forma de ser, por tu forma de amar tan extraña. Por tu forma de quererme que no parece amor.
Me haces tanto daño con tu silencio, con tu desinterés, con tu despistada actitud que parece indiferencia.
Dime que ya no me amas. Que nunca lo hiciste, que no querías lastimarme. Que nunca lo hiciste, dilo para que pueda irme.
Ya no voy a pedir que me salves, ya no voy a pedir más mentiras piadosas, ya no te voy a defender de los demás, pero sobre todo de mi misma.
Ya vete. No quiero verte. Déjame, que de todas formas sigo sola. Siempre me has hecho lo mismo. Ya basta.
Es suficiente.
Por qué preguntabas que no era feliz teniéndote en mis brazos, a un lado, mirándote a los ojos, sintiendo tu calor a un lado de mí, sintiendo tu mirada penetrándome y explorándome por dentro a 10 centímetros de mí. Sabias la respuesta y no me podías desmentir. Sabias que me dejarías, que te irías y que yo me alejaría sin que tú lo impidieras. Lo sabías.
Ya basta. No más mentiras piadosas, no mas lagrimas amargas, no más dolor en el pecho, en el alma.
Es suficiente.
Ya basta.