viernes, 23 de octubre de 2009

Amarte.

Qué bello es amarte.

Tan bello como el aleteo de las mariposas en su último respiro antes de morir.

Lento e intenso hasta que se detienen sin fin.

Porque entre más me olvidas más me duele, entre más me perdonas, más desaparezco en el aire. Y tú, todo lo que quiero, todo lo que me importa muere, me matas, me muero, desfallecemos.

Y no deja de ser bello el amarte.

Me eriza la piel el frío de la ausencia de tu sonrisa en mi frente, de tus ojos sobre mí. Extraño mi santuario que era amarte, mi refugio que era pensarte, adorarte.

Y sigue siendo bello amarte.

Me descarnan las caricias de los pétalos de rosa, que me cortan como la hoja de una navaja filosa. Rosas que besé con extremo sentimiento, que regué con cada una de mis lágrimas y que al final adornaron tu puerta hasta verte llegar y ahora duermen muertas dentro de las páginas de un libro junto con mis lágrimas y mis besos.

Aun así, es bello amarte.

Me pierdo en el viento, me vuelvo cenizas que bailan por momentos cuando pasas, ceniza que vuela y se despeina por momentos con un sólo paso que des más lejos de mí.

Aléjate, aléjate Amor todo lo que quieras, todo lo que puedas, porque así entenderé mejor cuánto te amo. Y es que es tan bello hacerlo…

Pues eres los rayos de Luna que son de Sol y me calientan y me enfrían con los choques eléctricos de tu imagen en mi mente. Eres rayos de Sol que son de Luna y me queman tanto con su hielo de miel.

Te amo y es tan bello aunque me muera, aunque me queme como acido la boca el pronunciar cada “te quiero” una vez por noche mientras duermo.

La vida sigue pero yo me quedé contigo y quien soy ahora es sólo la fachada triste y patética que sobró de mí. Las nubes las empuja el viento y a mí me mata lento que ya a mi lado no estás.

Que ya a mi lado no regresarás y que viviré toda mi vida sólo para darme cuenta que sin ti nada es igual.

Entiende amor, a estas alturas, para mi sigue siendo bello: Amarte.