La locura se convierte en algo normal a tu lado. Se vuelve aun más irracional y descontrolada. Me envuelve sin pedir permiso. Se desliza entre los poros de mi piel como si fuera viento. Susurra a mi oído incongruencias sin respeto alguno. La oscuridad la protege, deja que se acrecenté más y más. La luz no le impide llenarnos y alborota un poco mas su intensidad no hay cara para esta demencia en la que me sumerjo en un beso tuyo. Cuando me miras, mientras me tocas. Durante mi soledad y mi agonía lejos de ti. Es una locura deliciosa que me gusta compartir. Descubriendo partes que no conocía y que seguramente sobrepasaré a tu lado. Que seguramente seguiremos así hasta el fin.
lunes, 31 de enero de 2011
Ansiedad
Hoy desperté con la ansiedad de decirte que te amo. Con la ansiedad de rozar mis labios con los tuyos, con la ansiedad de perderme en tu mirada dulce, tierna, deseosa de mí. Hoy desperté con la ansiedad de tu cuerpo quitándome en frío, con la ansiedad de tu nombre en mi boca, en mi alma, en mi mente. Hoy desperté con la ansiedad de tenerte a mi lado todo el tiempo. Que llenes mi tristeza y mi vacío con tu amor. Hay desperté con la ansiedad que quema los poros, que acalambra las piernas, las manos, esa ansiedad que mata recuerdos y cauteriza heridas. Ansiedad que olvida dolores, que evita llantos. Desperté con ansiedad de ti y de tus besos, de tus manos, de tu mirada. Ansiedad que terminará matándome algún día porque jamás lo obtendré todo de ti. Me siento ocupando un espacio de la nada.
domingo, 16 de enero de 2011
Mi amor es…
Mi amor es un idiota. Mi amor no tiene sentido ni razón. Mi amor no entiende la lógica. Mi amor no puede ver que no me quieres. Que no me querrás nunca. No como mi amor te quiere. Mi amor no es sensato. Mi amor está loco, ya perdió la cordura. A mi amor no le importa nada. No le importa tus desplantes, no le interesa tu indiferencia. Tu desinterés le tiene sin cuidado. Mi amor se pierde en los recuerdos de tus besos, de los latidos de tu corazón, de los momentos junto a ti, de los pedazos de esperanza. A mi amor le importa un comino que te alejes sin decir nada. Mi amor no le hace caso a que me dejes ir después de haber estado conmigo, no escucha mi llanto cuando no me llamas y te necesito tanto. Mi amor es un estúpido. Mi amor piensa que me amas. Mi amor piensa que tu mirada dice lo que tu boca no puede. Mi amor considera tus caricias una señal de cariño. Mi amor es ingenuo aceptando tus palabras como verdaderas y es inocente creyéndolas suficientes. Mi amor ya no quiere a nadie más, y a pesar de que deje entrar a otros en su camino no tiene ojos verdaderos para alguien más. Mi amor… cómo odio a mi amor. Lo odio, lo aborrezco por quererte tanto. Mi amor es el culpable de todo. A mi amor te lo regalo, ya no lo quiero. Mi amor ya no cabe, no tiene espacio en mí. Con mi amor ya no puedo, mi amor no se cansa y yo ya estoy exhausta de seguirle la corriente. Yo no soporto a mi amor. Mi amor no se da cuenta que está tan ciego que no puede ver que es el único que te ama y que te ama tanto que por eso está ciego. Mi amor… ah! Pobre de mi amor. Porque yo, yo sí ya me di cuenta.
Mi amor sólo pide tu voz, tu respiración, mi amor es terco y cree que yo te amo tanto como él a ti. Mi amor fantasea que conmigo tú estarás al final. Mi amor se imagina que tú y yo estamos juntos. Mi amor es cruel y se regala completo a mi dolor. Mi amor sabe que sólo tú lo puedes sanar. Mi amor me odia por quererte olvidar. Mi amor no se quiere ir. Mi amor está indignado conmigo por tratar de reemplazar tu lugar y eso es algo que mi amor no me va a dejar lograr. Mi amor sólo te necesita a ti, sólo te quiere a ti, sólo a ti. Mi amor se aferra a lo que nunca será.
Yo ya no quiero saber nada de ti y mi amor insiste en buscarte, en encontrar cualquier excusa para tenerte cerca y torturarme. Mi amor es un inconsciente y me castiga dándose alas él solo. Mi amor es un imbécil, mi amor jamás dejará de ser el tirano en el que se ha convertido y yo jamás podre ser libre de ese amor.
miércoles, 12 de enero de 2011
Que no te quiero, que no te amo.
Sabes? A veces siento que no te quiero. Que no te amo. Que sólo estoy a tu lado para evadirme, para no darme cuenta de lo que estoy viviendo. Me hundo en tus brazos, en tus labios, en tus caricias por un rato. Siempre mientras olvido que ya no estoy en el mismo lugar, en donde no quiero estar.
Que sólo acudo a ti cuando necesito consuelo, cuando necesito un abrazo, cuando necesito que alguien me escuche sin juzgarme. Cuando no quiero escuchar nada pero cuando tampoco quiero estar sola. Cuando quiero sentir a alguien cerca aunque nada más esté a mi lado.
A veces creo que no te quiero. Que no te amo. Que sólo digo que lo hago para que lo sepas y te sientas seguro de mis palabras aunque sean falsas. Que escucho que me amas y que me quieres con paciencia por ganarme algo tuyo. Para ganarte todo.
A veces siento que nada es cierto, que no te quiero, que no te amo. Pero de todas formas ya no me siento capaz de estar sin ti. De vivir un día más sin saber que estás ahí para cuidarme, para protegerme, para detenerme e impedir que acabe bajo tierra.
Sí, yo no te quiero, no te amo. Sólo estoy junto a ti porque me haces feliz por un rato, en todo el día. Sólo porque sabes lo que pienso y cómo pienso aun mejor que yo. Sólo porque no tengo nada mejor que hacer.
No, no te quiero, no te amo. Sólo creo que mi vida es mejor cuando estoy contigo, que también soy mejor persona a tu lado. Sólo estoy contigo porque me has hecho ver hacia adentro. Porque me conozco mejor porque tú me das ejemplos.
No te quiero. No te amo. Sí, es en serio. Sólo busco tus consejos, tus miradas, tu calor. Tus
palabras que empalagan mis oídos. Tu respiración en mi nuca. Sólo dejo que tus labios seduzcan por placer a los míos. No eres nada para mí. Ya lo eres todo.
Nada más busco que el sol me caliente y que valga la pena cada día cuando pienso en ti. Es sólo que ya no me siento vacía, que ya no me hace falta nada más que tus ojos. Perdóname si te hice creer que te quería, que te amaba. Lo siento.
A veces, casi siempre creo, siento, estoy segura que no te quiero. Que no te amo.
martes, 11 de enero de 2011
Reflexión
Puede que no sepa por dónde empezar. Sólo sé que es importante decirte todo esto. Seguramente en algún momento diré tonterías y algunas cosas que no entiendas. Aun así quiero que sepas que estoy tratando desesperadamente dejar de amarte. Tal vez no suene extraño ni tampoco te sorprenda, puede que sí. Lo más probable es que suene ridículo y patético. No importa, porque finalmente son mis sentimientos y si mis sentimientos son ridículos y patéticos de todas formas son hacia ti. Tal vez eso los haga ridículos y patéticos. Un ejemplo de tonterías: los dos renglones de arriba.
Yo siento que necesitas darte cuenta que me lastimas mucho. Aun cuando yo finjo que no. Necesitas darte cuenta que trato de ser feliz lejos de ti y me cuesta mucho trabajo. Necesitas darte cuenta que de todas formas cuando tú me miras no puedo evitar decirte con la mirada que te amo sin que me dé cuenta. Necesitas entender que cuando tú estás cerca de mí quisiera que todo se detuviera mientras yo estoy en tus brazos y estar mil años junto a ti para que después siga corriendo el tiempo.
Necesitas saber que tu presencia me hace sentir satisfecha, dichosa, completa y sobre todo feliz. Necesitas entender que me haces daño provocándome. Necesitas entender que juegas con lo que siento aunque no te lo propongas. Que tan sólo el roce de tu piel me desnuda el alma, que con saberme existir en un mismo universo igual que tú me hace creer que ya es ganancia. Que si mi amor no fuera tan cobarde, tan estúpido, tan egoísta no me importaría pero no puedo estar en paz porque me duele, me parte el alma entender que sólo es un juego, que no es cierto. Que son sólo cosas que yo imaginé, que yo creé en mi cabeza. Que nada empezó y nada termina pero que en realidad todo se repite una y otra vez cuando nos volvemos a topar.
Te miro, me miras, me enamoro, tú juegas, me hablas, te creo, me tocas, me dejo y me pierdo, me voy, no te importa y me dejas ir. Me duele y me indigno. Trato de odiarte y no lo logro. No te llamo, no me llamas. Me aclamas si me necesitas. Te escucho y acudo a ti aunque no sea importante o aunque me resista. Te encuentro, te miro, me miras, me enamoro y tú juegas.
Y me puedo extender de aquí a mil páginas, hacerte mil libros, usar todas las palabras que existen pero no alcanzaran para que entiendas, para que reacciones. Para que hagas algo y esto se acabe. Para que ya aceptes que yo jamás podré verte de otra manera. Que dejes de odiarme porque pareciera que disfrutas mi sufrimiento. En verdad es desgastante. Pensé que jamás volvería a llorar. Que jamás lo haría por ti y heme aquí limpiándome las lagrimas con furia de los ojos que no dejan de ahogarse, que no me dejan ver mis propias manos queriendo consolarme. Heme aquí sosteniendo mi pecho para que no se desmorone, para que no explote. Porque ya he probado todas las formas habidas y por haber para hacerme entender a mí y no funciona.
Porque es tan difícil sacarte y es tan sencillo volver a dejarte entrar. Porque en realidad nunca te ame y nunca dejé de amarte. He visto con mis propios ojos que cuando ya se ama demasiado la expresión “Te amo” no alcanza. Ya no abarca los sentimientos que una persona puede llegar a sentir por otra. Y aunque se busquen otras se sabe que no existen y de todas formas es la única capaz de dar una idea, aunque sea mínima de lo que se siente.
Sí, digo que no quiero verte, que no quiero saber de ti, sí. A veces quisiera no haberte conocido. Probablemente sólo haya pensado que te odio pero nunca le he tenido fe. Y si no me niego a las mínimas oportunidades de tenerte cerca es porque aunque sé que tus razones no son las mismas que las mías esas ocasiones me permiten torturarme dulcemente mientras duran. Así como si quisiera pudiera torturarme diariamente. Sólo para recordar que se siente. Sólo para ver si ahora no será mentira. Sólo para comprobar que no te imaginé.
Finalmente ya te dije lo que quería que supieras, que entendieras, que te dieras cuenta. O es que acaso te da gracia? Estas bien consciente de lo que me haces? Disfrutas ver mi cara de estúpida enamorada antes de irnos a dormir? Por eso es que me retas con tus caricias, con tus abrazos inocentes? Por eso me pides que te bese sabiendo que no puedo, que no me atrevo a fallarme a mi misma? Por eso disfrutas verme caer en cada una de tus trampas? Por eso me llamas de vez en cuando? Para no aburrirte o des aburrirte porque sabes que me tienes segura para poderte divertir? En verdad eres esa persona que podrías ser detrás de todo lo bello que ven mis ojos? Es que sólo te he idealizado?
Y si no eres lo secreto y lo prohibido, lo que soy y lo que tengo, si no eres mi rareza y mi normalidad, si contigo no es lo cotidiano y lo esporádico. Si no eres más que un amigo, más que un hermano; si no me has enseñado tanto que en ocasiones eres un maestro, si no eres a veces como un padre, otras veces confidente, compañero de trabajo, si no eres incluso un desconocido. Qué maldita sea eres? Por qué hoy que no estás me enoja tanto extrañarte como te extraño, pensarte como te pienso...