lunes, 21 de marzo de 2011

Lunes X mes X año X

Hay días en los que solo pienso en que llegue la hora de volver a verte. No tengo la suerte de encontrarte por casualidad. Difícilmente es poder concentrarme en algo importante que nos une y saber que tú estarás cerca al mismo tiempo. Me siento torpe y afortunada por darme cuenta de esa realidad. Desespero por ver llegar el momento de cruzar tu mirada con la mía al menos por unos segundos, queriendo gritar o soltar una gran sonrisa de satisfacción al coincidir con tus ojos al mismo tiempo. Mi cobardía impide cualquier palabra que yo te pueda dirigir. A veces quisiera convertirme en las paredes que te rodean, en la banca en la que te sientas, aquello que miras. Pero el destino conspira y me enseña que justo lo necesario te encuentro cerca. Se perdería la emoción de cada día, se perdería la alucinación de algo más, se extinguiría la esperanza de esa intimidad que ambos compartimos sin saber en lo profundo de nuestras mentes. Tal vez no sea nada, pero en esos momentos lo pareciera todo. Ya quiero que sea mañana y después de pasado mañana en fin de semana. Mírame sin hablar. Provócame sin que me de cuenta. Porque te miraré sin que te des cuenta y te provocaré sin hablar. Caigamos en la coincidencia de nuestras miradas y perdamos nuevamente la conciencia.

Otra yo.

Como agua de una gotera insistente tu amor ha llenado, va llenando más y más mi alma. Mi alma que por cobarde dejé que se vaciara, se exprimiera por completo. Que, por ingenua, dejé que se rompiera en miles de pedazos varias veces…

Pero es que así es el amor.

Nos hace estúpidos, completamente irracionales, extremadamente vulnerables. Nos exhorta a hacer tantas tonterías, demasiadas locuras…

De todas formas, ya he perdido todo una, muchas veces. Ya no tenía esperanzas. De todas formas, muchas maneras no había más que perder.

Tú me has devuelto mucho de todo lo que se fue, de lo que dejé ir, de lo que perdí. Entre todo, la esperanza, la alegría. Una pequeña pizca de valentía.

Aunque con miedo, con temor, con desconfianza por todo lo demás. Acepto lo que me ofreces, lo que propones. Quizás sea normal, quizás no. Discúlpame por eso. Al parecer no lo puedo evitar. Por ti estoy dispuesta a cometer más tonterías, más estupideces, a dejarme ser irracional y hasta estúpida. A permitir que hagas conmigo y con mi alma lo que quieras.

Porque así es la tontería del amor, porque quiero ser vulnerable en tus manos. Porque quiero que me sigas haciendo creer que lo bueno existe. Que esta porquería que llamo vida sea lo que tú me haces ver y lo que me dices que puede ser.

Quiero volver a creer, así como cuando hablas y miro tus ojos. Así creo en verdad. Porque ya no hay forma de escape a eso. Odio ser tan frágil. Odio ser tan débil. Odio ser todo lo contrario a lo que era. Pero tal vez es eso lo me que trajo hasta aquí. A tu lado.

Amor, sólo te pido, no me dejes desmoronarme otra vez porque comienzo a ser otra yo.