martes, 9 de marzo de 2010

Firmamento

Enséñame a identificarte en el cielo. Enséñame a encontrar las coordenadas en tu piel para llegar a un beso tuyo.
Guíame entre tus lunares, distribuidos por todo tu cuerpo. Es el viento que se desliza entre las alas de esta mariposa que en contacto se enamora un poco más de ti.
Acorta esa distancia que tanto hiere cada centímetro de mi ser.
Embotella tu mirada en un frasco transparente y brillante. Reluciendo felicidad, satisfacción, ansiedad. Envuelve en un pañuelo tus abrazos. Dibuja en un papel tu sonrisa y sumerge en una caricia lo que sientes por mí.
Prepara algunos víveres para cuando esté lejos de ti y el cielo se encuentre nublado. Para cuando más te extrañe y abrece mi almohada tan fuerte pensando que eres tú. Que sienta que te toco, que estoy junto a ti.
Quiero escucharte empapada de silencio. Sentir el susurro de tu voz y tu respiración en mi oído. Haciendo movimiento entre mi cabello y erizándome la piel. Quiero sentirte en mi piel haciendo de las suyas aquel sentido travieso que siempre emana de ti.
“Eres mi oscuridad… la que me ayuda a encontrar la luz en mí…”
Eres mi firmamento personal, un cielo completo sólo para mí, el contexto en el que vivo ahora. Eres veneno y antídoto de lo que siento. Porque cuando digo que te amo no me arrepiento ni un sólo instante.
Sueño contigo, me derrito con tu voz. Me estremezco completa sabiendo de ti. Te amo. Te amo y siento que esas malditas palabras no me alcanzan, se me quedan cortas.
Sé muy bien que ya no me son suficientes y a la vez me hace tanta falta aun por alcanzarlas.
Quiero encontrarte en el cielo, mirarte ahí. No extrañarte tanto. No morirme a ratos. No perder el sentido. Quiero percibirte en cada ráfaga de viento. Cada rayo de Sol que me quita este hermoso frío. Quiero que seas más que ya mi todo... y mi nada, mi luz... y también mi oscuridad.
No soy cobarde. No. No lo soy. Porque yo te digo que te amo y te miro a la cara para que mis ojos te repitan las mismas palabras mil veces. Porque digo lo que siento por ti y la pena se desintegra entre mis poros.
...La vida quiere enseñarme contigo algo hermoso...
Me di cuenta mirando al cielo.