Me gustaría morir entre tus brazos una noche de luna como esa, con los pies en el agua. Para que sientas esa desesperación que envuelven a los míos porque no estás en ellos.
Me gustaría volarme los sesos para regar mis pensamientos en tus manos.
Suicidarme lanzándome desde un alto edificio para que pruebes que no estarás abajo esperándome.
Quisiera sacarme los ojos para no llorarte tanto. Perder ambas manos para dejar de escribirte de madrugada. Llenarme de amnesia para no haberte conocido jamás.
Cortarme la lengua y quemarla en una hoguera por hereje y solo pronunciar tu nombre. Romperme las piernas para no ir más detrás de ti.
Reventarme el corazón de un solo latido y rasgarme con furia toda el alma por amarte tanto. No sé cómo sacarte. Ya no aguanto más. Este amor es a cada instante una traición.
Por qué sigue en pie la propuesta de seguirte esperando? No tiene sentido. Contigo y sin ti ya nada lo tiene.
Esto, todo, tiene que acabar ya. Sí, sí quiero. Ya solo hace falta intentarlo.