jueves, 23 de diciembre de 2010

Como quiero ser.

Yo soy como quiero ser. Yo soy como soy. Ya no quiero ser como nadie más.

Quiero ser yo misma por una vez en mi vida. Quiero que me ames por mí, por lo que intento ser. Quiero que sólo veas lo que hay. Que intentes amar lo peor y lo mejor de mí.

Si no lo amas creo que entonces estoy bien sin ti.

Por ti fui alguien mejor. Por mí ahora soy yo. Por mi ahora sonrió y lloro con ganas no por necesidad. No por provocación.

Jamás escucharás de mí que ya no te amo. Pero tampoco volverás a escuchar que lo hago.

No estoy confundida. No estoy intentando olvidarte. Sólo, simplemente intento seguir viviendo. Aceptar que no estás a mi lado ni estarás. Ya no importa de quién sea la culpa.

Ahora si quiero ser yo, aunque tal vez no sea a la yo que conociste.

Tal vez sea peor de lo que era antes. Tal vez no. Pero ahora soy yo.

Ya no siento

Ya no siento.

No siento el amor que me dejaba arrojarme a tus brazos sin reproche.

Ya no encuentro la razón por la cual tenga que seguir amándote sin razón.

Y no es que ya no te ame. Es que ya no sé quien soy ni dónde estoy.

No es que tú tengas la culpa, no es que los demás la tengan. Es que yo eche todo a perder.

Quise volver y no supe cómo. Quise dejarme guiar por tu voz y por la tentativa de regresar pero no supe cómo y al saber que podía preguntarte no lo hice. No porque no quisiera. Sino porque soy demasiado cobarde. No porque me da pena. Soy demasiado orgullosa para acercarme a ti y poder decirte que me perdí más de lo que ya estaba. Que debí haberte escuchado y hacerte caso.

Tal vez no quiera decir que tenias razón porque no en todo lo tuviste. Pero sé que contigo no me hubiera equivocado más.

Ya no sé si tiene que dolerme porque es como perderte más de lo que ya siento que te he perdido. Ya hay muchas cosas que no entiendo y que no puedo hacer que sean mejores. Me siento inútil ante todo lo que pasa. Me siento indefensa ante todo. No soy tan civilizada para comprender todo lo que sucede y saber cómo debo actuar, qué debo hacer.

Me convertiré en lo peor que conocen de mí y sólo eso. Finalmente sí soy algo o mucho de todo lo que dicen que soy.

Soy demasiado ignorante y quizá demasiado soberbia y prepotente como para pedir ayuda. Nunca he negado necesitarla. No sé cómo hacerlo, no sé cómo pedirla. Equivocadamente alguna vez pensé que quien me apreciara y se diera cuenta podría ofrecerla.

Entonces no sólo soy soberbia y prepotente sino también soy egoísta.

Que más da. Ya qué más puedo hacer. Si me muevo más me hundo. Mejor hay que alejarse. Hay que hacer las cosas lejos de quien pueda saber y darse cuenta. Ojos que no ven corazón que no siente. O al menos eso debería saber mi corazón.

Ahora vivo con los recuerdos de lo que fuimos ayer. De lo que sentimos los dos. Pero sólo eso. Ya no hay mas esperanza ni hay mas planes. Ya no hay oportunidades.

No soporto la idea pero tampoco tengo fuerzas ya de seguir peleando y aunque duela y aunque sea algo por lo cual jamás se haya esperado hay que aceptarlo. Hay que dejar que las cosas pasen y como dicen que llegue lo que tenga que llegar porque todo llega. Tal vez es mi momento de que esto llegará.

Y aquí estaré. Aquí pasará todo. También, algún día, todo pasará.

A qué jugamos?

Me pregunto a qué jugamos. A qué juegan nuestras mentes cuando nos muestran aquellas cosas que no queremos recordar. Que nos asaltan como destellos entre pensamiento y pensamiento. A qué juegan cuando sin querer, de un sólo instante, terminamos pensando en todo aquello que tiene que ver con lo que no queremos recordar o en aquello en lo que no queremos pensar.

Eres tú que a propósito te metes en mi mente? Eres tú que propicia con sus poderes el que piense en ti? Si yo me empeño en olvidarte! Si le pido a Dios que me de fuerza y que te saque de mi corazón. Y le doy gracias aunque sepa que no me ayuda a olvidarte y que sólo cubro todo lo que tengo en mi mente de ti con una manta cual mueble abandonado en la gran casa de mi alma.

Nunca voy a poder liberarme del recuerdo aquel que dice que te amo y de la sensación de felicidad que invadía mi ser al saberte a mi lado. Pienso en que tal vez cuando dijiste que me amabas no sabias por qué y nunca lo supiste. Que en realidad no me amaste como dijiste. Me pregunto si fue cierto. De todas formas sé que ahora ya no es así.

A qué jugamos si nos destrozamos con cada paso que damos, a qué jugamos si juraba haber visto en tu mirada residuos de amor, si creí haber captado los indicios de tu alma delatarte y decir que aun me amabas, que me amabas a mí.

A qué jugamos si ya he muerto y me he perdido porque te perdí a ti? A que jugamos si me he vuelto la simple apariencia, la simple perspectiva de lo que era yo y todo lo que había dentro se ha desvaniecido y se ha destruido con cada paso que doy.

A qué demonios jugamos si yo ya no estoy y ya no me encuentro. Si yo ya he muerto y así me he de quedar? Veneno. Veneno es lo que me mata y lo que matará en el momento adecuado. Veneno que se destile de mi mirada, de tu mirada, de tus caricias... de todo lo que ya es nada.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Ni siquiera tú

Y en estos tan tormentosos momentos de mi vida. Donde lo sencillo se hace difícil y lo difícil se ve muy lejano. Donde el pasado ya no puede remediarse más que empezando de cero. Donde todos y todo gira alrededor de mí sin poderse detener y sin yo poder tomar una decisión.

Y en estos tan tormentosos momentos, dentro de todo este embrollo, dentro de toda esta pena y esta locura lo único que hago es pensar en ti. El querer descifrar lo que sientes, lo que piensas, lo que soy para ti. Para devolverme esas fuerzas que ya perdí. Que nadie te pidió que me dieras pero que con lo que me haces sentir nacen solas.

Me pregunto qué sucedería si un ser que te ama muriera. Si en verdad desapareciera y no sólo fuera una historia, un sueño. Sabes que número lleva ahora ese pensamiento en mí?. Ya perdí la cuenta.

El mundo se ha vuelto tan ficticio. Tan irreal, tan insignificante. Hasta tú has tomado un tono de desinterés de mi parte. La única emoción de la vida que lograría hacerme cambiar, vivir y seguir se ha desvanecido de mi cuerpo. Ahora sólo hay restos de ella y todas las demás se ven enredadas unas con otras. Odio, tristeza, decepción, desolación, desesperación, dolor, locura, apatía.

Ya no me importa nada ni quiero nada. Ni si quiera me mueves tú.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Imaginando… que duele…

Imaginándome volviendo… imaginando que nada ha pasado… no duermo. De qué sirve que pidas que vuelva si no vuelvo como yo quiero. Como tal vez nunca he estado. Volvería y volvería sólo por ti pero no tiene sentido que vuelva cuando sé que de nuevo no estarás ahí. Dime amor, para qué, a qué vuelvo.

Mi infantil actitud, mi soberbia manera de llevar la vida, mi fragilidad ante tu sonrisa… todo lo vuelve más complicado. Sabes que tu amor me hiere, sabes que por eso amores más simples me engañan. Nunca había entendido la forma en que me amas. Siempre pensé que no lo hacías. Ahora que sé que tu amor no es el que yo quiero aunque me ames. Yo también te amo. Así como sé que tú me amas y dentro de ti así será siempre, así será siempre dentro de mí.

Me siento desesperada por volver al momento en donde no te había conocido para conocerte después y no cometer los mismos errores. No hay nada que me avergüence ni nada de lo que me arrepienta pero siento que no estaría tan cerca del precipicio como ahora.

Y aunque muchos de esos errores me han acercado a ti, también me han alejado discretamente Y me han dejado tan lejos que te extraño en este momento, tanto que ya no te siento. Que siento que te pierdo, que te he perdido. Que no quiero que sea así. Que estés ahí como dijimos. Aunque no estés. Lo he entendido muy tarde.

Mira qué tan egoísta he sido. Siempre pensando en mí y dejando a un lado a los demás, en específico a los que amo. Mira cómo les he hecho daño, cómo los he decepcionado. Mira cómo cada segundo que pasa los llevo conmigo a la perdición y al dolor que provoca mi estupidez.

Quisiera culparte, quisiera culparlos pero en realidad las decisiones han sido mías. Es un pequeño infierno que he creado. Lamento no tener las ideas en claro.

Lamento ser la criatura que apareció para aturdir el camino de todos los importantes en mi vida. Quisiera que muchas de las cosas que ahora son no fueran así. Quisiera no haberme perdido.

Me perdí. Perdóname. Perdónenme. Te fallé. Les fallé. Me fallé. Perdón. Por fallarte. Sé que mucho, si no es que todo lo que he hecho, nunca lo esperaste de mí. O nunca pensaste que fuera tan inconsciente o tan estúpida como para hacerlo.

Me consuelo y sólo puedo imaginarme nuevamente entre tus brazos. Sólo puedo pensar una y otra vez besando tus labios. Vuelvo a sentir entre mis manos el calor que se escondía bajo esa capa de satín azul. Quiero recibir al amanecer con los brazos alrededor de tu cuerpo otra vez.

Toreando a tu boca, casando a tu cuello, protegiéndome la espalda de esos besos que dijeran lo que tanto esperé escuchar. Chocar tu respiración contra la mía y dándome cuenta de que todavía me haces suspirar. Defendiéndome de y provocando esas miradas que calmaran la tristeza inevitable de mi alma.

Esa lejanía que se perdió con tan sólo haber tomado tu mano para que me atraparas entre tus brazos, para que, aunque no lo dijeras, no pudieras ni querías dejarme ir. Un amor tan interminable como esa noche, esa madrugada, esa mañana. Así es nuestro amor. Amor a distancia, amor a discreción.

Estamos perdidos dentro del otro sin posibilidad de salir. Por eso no hay temor a la locura, por eso volvemos uno al otro siempre.

Sentí tu calma, sentí tu alivio al tenerme, verme cerca de ti. Como si desearas que siempre fuera así. Recostada en tu pecho, escuchando tranquila tu corazón. Por primera vez supe dónde estaba mi lugar. Junto a tu corazón, junto a tu alma, a tu lado. Ahí.

Odio que esos momentos me duren tanto sin estar a tu lado y sobreviva recordando como si hubiera sido ayer. Tal vez sea ese miedo enorme de perdernos, que nos traga y nos defiende de nosotros mismos. Tal vez sea que sabemos que siempre será así, por partes, por momentos. Por huidas del mundo real.

jueves, 14 de octubre de 2010

Amor perdóname. Me siento quebrada. Me siento frágil y vulnerable. Me duele el hueco donde alguna vez estuvo mi alma. Me hace mucha falta tu cariño, tu amor, tu comprensión. Para sentir menos este dolor que me mata, para sentir menos que me muero, para sonreir aunque tenga ganas de llorar, para vivir aunque me sienta muerta y vacía por dentro. Es este vacío el que me duele. Tanto me han robado, me han dejado desnuda por dentro. Se llevaron todo, no me dejaron nada. Sólo queda esta desesperanza que gotea de mis ojos por las noches. Tú eres el unico rayo de esperanza en este panorama de desemparo. Tú eres quien me puede salvar ahora que me han destruido, ahora que me he quedado sola. Tú me ayudarás a recuperar a mi alma que se escapó en un suspiro en la dirección incorrecta. Tú serás quien vendrá a quitarme este frío. Tú no mientes al decirme te amo porque si mintieras mi vida ya no tendría más sentido, no tendría razón por el momento de seguir viviendo. Prometo amarte tanto como tú me ames y olvidar de repente cuánto me amas y amarte más que tú a mí.

lunes, 27 de septiembre de 2010

eN AmOr

Los senderos de tu piel, los pliegues de tu alma, tus ojos de oscuridad aparecen cuando amas. Cuando invocas que mis labios ultrajen tus oídos, que mis manos cubran tu frio, que mi mente divague y se pierda con la tuya.

No culpes a las estrellas por mi tristeza que ellas están celosas. Ya nadie las añora como yo ansío tu calor, como yo busco desesperada tus besos, como yo siento un incontrolable deseo por estar junto a ti. Como yo las olvide a ellas.

Me han perdido y odian saber cómo te recorro con mis poros dilatados evaporando mieles de pasión. Sintiendo, con nuestro pacto, como la tranquilidad me atrapa en tu pecho cuando escucho los latidos lentos de tu corazón, cuando tu aliento eriza mi cuello recorriendo los hombros hasta mi pecho. Cuando me miras y tu locura sólo se apiada de mi dolor.

Destellan intermitentemente celosas, se retuercen con la indiferencia que sale de mis palabras hacia ellas y de mi mirada que ya va en otra dirección. Están celosas porque eres ya la única estrella para mí.
Y si me matas con un beso, si me hieres con una caricia yo jamás emitiré sonido alguno. Si me torturas con la ternura que sale de tus gestos nunca reclamaré por haberte conocido como tanto reclamé con ellas.

Disfrutaré todo aquello que tú me puedas causar, será la entrada del infierno y por ende mi paraíso. El lugar más adecuado para un ángel caído. Nos destruiremos con tanto amor que jamás habrá cura alguna para el daño provocado en cada segundo a tu lado.
Tus manos no tendrán más camino que mi cuerpo y no existirá más destino que el nuestro. Jamás regresaremos a las calzadas donde perdimos nuestras almas, donde extraviamos nuestros corazones. Seguiremos adelante sin mirar atrás, renaciendo de las cenizas, curando las heridas, tu mano atada a la mía, tu alma y la mía fundidas. Nuestros cuerpos fusionados por una lujuria tan dulce que empalagaría a cualquier conciencia.

Nos despojaremos de cualquier residuo de razón y nos convertiremos en aquello que no existe, que todos buscan y que sólo pocos encuentran… en amor.

martes, 31 de agosto de 2010

ESPERANDO

Poco a poco se fue desmoronando. Girando despacio en el vacío. Cubriéndose a la menor provocación. Estaba exahusta y deseaba simplemente permanecer en paz un momento. Comía aire, repiraba viento. Veía destellos de oscuridad que se notaban en plena noche sin luz alguna. Siguiendo su silueta con el frío que caminaba. Tropezando en cada rincón de la habitación.

Chocaba con las palabras nunca dichas por su boca pero pronunciadas por aquél sin misericordia. No había justificación para tanta tristeza pero todo lo que sucedía la consumía y la ahogaba en una existencia sin razón.

Y cuando todo iba mal simplemente continuaba adelante porque él le daba fuerzas para seguir. En los malos ratos escuchar su voz llenaba todo de calma.

Cuando ella sentía que iba cargando el cielo negro de lluvia él la liberaba. Todo se volvía soportable. A escondidas de su mente fría y calculadora lo llamaba con el pretexto de sólo querer saludarle pero escucharlo le devolvía la cordura necesaria para seguir caminando en este mundo cruel.

Ahora todo era distinto. La bella y protectora oscuridad se había vuelto en su contra y se portaba como lo más intolerable porque torturaba cada espacio de su ser con sus destellos. Le ardía y dolía cada lugar que tocaba esa oscuridad sola.

Donde no había ni estaba la respiración de él. Se consolaba pobremente recordando el día en que lo había conocido. Lo veía ahí parado junto a la puerta de cristal con el casco en la mano. Esperando igual que ella.

Revivía lo mal que le había parecido su actitud durante los primeros días. Se avergonzaba otra vez un poco por haber planeado la manera de llamar su atención.

Se enfadaba de nuevo con aquel comentario tan ofensivo sobre ella. Se le erizaba la piel con pensar en las primeras veces que la rosó siquiera por accidente. Y después aquel interrogatorio donde sin necesidad de una ronda de nueve pudo decir lo que él provocaba en ella.

Después de eso ya no hubo marcha atrás y su vida ya jamás fue la misma. Por más que intentó alejarse de sus pensamientos y sentimientos no logró absolutamente nada. Sólo hundirse más en aquello que alguien o algo planeó para ambos.

La rabia de no entender las razones que había par amarlo le reventaban la cabeza y le destrozaban el alma. No entendía el por qué de ese amor. Aun peor, no entendía el por qué del te amo que salía de su boca que le desmembraba la noción de existir. Por qué amar a alguien equivocado? Por qué andar diciendo te amo por la vida como regando flores? Se perdía memorando las tardes junto a él.

Los besos de la puerta a su locura inmensa. Aquellas noches de demencia, los besos robados a la fuerza, los negados, los trozos de alma bailando en el aire. Las canciones en la calle. Los días nefastos. Las despedidas sin fin. Los obsequios. Las desilusiones. Las pasiones desbordadas y abandonadas a su suerte. La soledad que tanto ella amaba se revelaba contra ella y la hacía sufrir tanto como respiraba.

La desdichada y desgraciada chica se retorcía poco a poco y en silencio y en gritos pequeñitos asfixiantes, silenciosos pero ensordecedores. Llacía en la esquina maldita de su habitacíon. Junto a esa ventana donde él solía observarla.

No podía más con los recortes en su mente de los momentos de una tarde, de un día lejos la luz de la Luna, de una fiesta, de toda una noche a su lado. Había perdido toda esperanza ya. Toda fuerza para lograr safarse de esa pesadilla.

Aquella chica se desvaneció poco a poco junto con el aire y un poco de cenizas, de moronas de ella. Sintió un alivio en sus ojos, en su boca, en su garganta, en sus puños, en su alma. Recordaba aquel sueño como si lo hubiera vivido siempre. Estaba en lo alto de un edificio y quería desaparecer...

jueves, 17 de junio de 2010

Inesperado final

Se acabó. Ya todo terminó. Esto es el final. Todo queda atrás. Ya no hay más que decir, no para ti. Ya no hay más que sentir, no por ti. El amor ya se fue. Es la última vez. Hizo sus maletas y a nadie esperó. Es el final de tu voz.
Hay que impedir, para que deje de crecer hay que detener al dolor.
Aquí está el beso que me alcanzaba hasta morir. Te devuelvo las caricias del volcán. El viento de los mares. Aquello que no llego y lo que nunca volverá.
Apaguemos el brillo de la linterna absurda. Ya no quiero mirarte a los ojos. Ya no puedo mirar aquello con lo que me lastimas. Ya no puedo seguir siendo testigo de lo con que me amas.
No voy a cambiarte. Tu vida no será otra. El amor no se equivoca. Somos nosotros quienes cometemos el error. Que cruel error cometí yo.
Ya no hay que decir lo preciso. Tener que callarme, olvidarte, pretender que eres ficticio. Sentir que no nos conocemos después de una noche de amor sin precedentes. De algo que no sientes.
No quiero enredarme más en tus palabras. Sentir que lo que siento por ti es complicado. Ser tuya y no ser de nadie. Quiero dormir. Ya basta de robarle momentos al alba, a la noche, a la madrugada.
Basta de gritar con el más potente de mis silencios. Agotar las energías de mi existencia. Entender que no te tengo. Hay que dejar de buscarte en todas partes.
Separar el alma con alma. Borrar tu silueta de mi cama. Olvidar que eras tú mi almohada. Sí, las cosas pasan.
No hacer sencillo lo complicado. Borrar este destino. Hoy ya no haría lo mismo. El error que viviré para siempre. Debí creer que no me quieres.
Debí creerlo.

Lárgate

Vete. Déjame en paz. Quiero que esto acabe ya.
Vete. Por favor, vete.
Me duele cada respiro, cada vez que abro y cierro los ojos en un parpadeo. Me duele, me destroza sentir el viento correr por las ventanas. Me duele despertar sola en mi cama abrazando la almohada. Duele, créeme que duele.
Por qué no te vas? Qué más quieres de mí si parece que nada te es suficiente? Vamos. Vete ya.
Aléjate de mí. Me ahogo en el mar de estrellas que dicen tu nombre, vuelo entre lágrimas que llevan dolor. La luna me arrulla y promete que estarás cerca de mí, que pronto vendrás pero sólo hay oscuridad y ya no es hermosa.
Me asusta, me hace gritar. Me aterroriza a cada instante en no estás, que me envuelve completa dejándome desamparada. Regalándome al frio, al sufrimiento y al castigo conveniente de no poder mostrarlo. Lo de siempre.
Sal de aquí. De aquí donde duele tanto. Donde arde en cada latido, en cada respiro. Sal. Vete ya.
Se opacan mis ojos. Se cierra mi pecho. Se oprimen mis puños. Se abre mi boca sin dejar salir ni un solo sonido, ni una sola palabra para llamarte. Mi cuerpo no funciona. Mi alma se vuelve loca dentro de su prisión.
Vete. O yo me iré.

Dejar de soñarte

Quiero dejar de soñarte.
Quiero volver a la realidad.
Quiero despertar para no sentir la tormenta de tu voz atraparme dentro de mí y ver que sólo hay soledad.
Quiero dejar de soñarte.
Quiero que se acaben los destellos de luz que me pierden en tu mirada.
Quiero que te terminen aquellos ganchos que se entierran sin piedad en mi alma y dejan abiertas heridas que no sanan con nada.
Quiero dejar de soñarte.
Quiero dejar de llorar lágrimas amargas cuando me arrancas sonrisas falsas entre almohada y almohada, entre sueño y pesadilla, entre nube y nube, entre luna y luna.
Quiero dejar de soñarte.
Quiero que te vayas porque te has convertido más en una pesadilla que en un lindo sueño. Porque todas las noches despierto gritando tu nombre en la oscuridad hasta que el mío desaparece en la inmensidad del intenso dolor que provocas como si fueras mi dueño.
Quiero que te alejes porque la vida se ha convertido en un martirio, a veces a tu lado y siempre cuando estoy sin ti.
Quiero dejar de soñarte.
Porque simplemente estoy perdida en dos mundos. Uno donde estás a mi lado y me llenas completamente. Otro donde te marchas, mientes, finges y todo es una linda ilusión.
Yo quiero… despertar. No puedo más.

jueves, 27 de mayo de 2010

Si te vas

Si te vas. Si me dejas aquí me volveré loca. Si te alejas aun más de lo que ya soporto moriré contigo.

Si te vas, si me dejas aquí. ya no habrá más lunas, ya no habrá más estrellas. Ya no habrá más miradas que digan que te aman. Ya no habrá más palabras. No más historias. No más libros.

Si te vas, si me dejas. yo no querré quedarme aquí. te seguiré a donde vayas. a donde tengas que ir. te buscaré en este mundo y si no te encuentro te buscaré en el más allá.

Si te vas. Si te vas. Si me dejas.

Maldita sea que no lo soportaría. Tendrían que pasar mil años hasta que me sienta capaz de poder vivir sin ti.

Los soles se reventarían y quemarían. Las aguas me ahogarían. Las rocas caerían sobre mi y romperían cada hueso de mi cuerpo. Amarte me desgarraría sin piedad, sin retorno, sin sanación existente.

No me dejes. No te vayas. No me dejes aquí.

lunes, 24 de mayo de 2010

…DECIR…

Mi vida, mi todo… las cosas pasan tan rápido. tengo recuerdos, tengo ilusiones y sueños. algunos rotos, algunos guardados, otros escondidos. muchos olvidados…

Me veo en el presente rodeada de muchas cosas. cosas que no quiero dejar, cosas que me hacen daño, cosas que no entiendo, cosas en las que creo… tú.

Pienso y me doy cuenta que no me conoces. que no te conozco y que hay algo en los dos que nos mantiene unidos. que nos mantiene aferrados uno al otro.

Quiero conocer tu pasado, quiero que conozcas el mío. quiero que seas mi otro yo. que sea cierto eso que a veces crees. que en realidad me conozcas mas que yo a mi misma.

Este mundo es tan injusto ahora que reconozco que no sabia que es el amor y que nunca me había enamorado. Hoy entiendo que amar es cuando la simple palabra te hace temblar. cuando el nombre de esa persona tan sólo con pensarlo te estremece hasta los huesos. cuando su sonrisa se pierde en tu mirada, cuando su mirada remueve cada espacio de tu ser. cuando sientes que estando lejos te arrancan las entrañas.

Yo tiemblo si digo que te amo. entiendo que tiemblo con tan sólo pensar tu nombre. siento que tiemblo cuando veo tus ojos o tu sonrisa. se que tiemblo cuando sé de ti. y arde, que me arranquen algo tan mío cuando no estoy a tu lado.

Me pierdo en esos dolores, en esos placeres que sólo tú puedes crear. que tienen tu esencia y saben a ti, a tus besos, a tus manos cada madrugada, cada noche, cada aliento de tus suspiros en mi oído.

Que me confunden y se funden en mi piel, en tus dedos que me recorren invisiblemente. que se hunden en mis ojos, en mis manos, en mi espalda.

Que derriten todo lo que soy, lo que puedo ser, lo que has visto.

Te amo y sé que amo. sé que tiemblo y me enamoré… de ti.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Quédate conmigo.

Quédate conmigo. No te vayas. Quédate conmigo. Me haces falta. Extraño tu mirada cuando ya no estás. Quiero seguir sintiendo tu aliento en mi cuello. Quiero decirte al oído buenas noches. Quiero perderme por siempre en tus ojos. Quédate conmigo. Quédate conmigo. Mantente a mi lado y muéstrame cómo es la vida. Enséñame a aprender, a soportar lo bueno y lo malo, muéstrame el mundo, déjame entrar en el tuyo. Aunque estés lejos, aunque me sienta sola, abandonada, aunque llore hasta que llegue el alba. Aunque me observes, aunque me toques, me acaricies, me beses, me ames sólo en sueños. Desde lejos. Desde lejos. Te quiero. Te quiero. No me voy a cansar de repetir. Te extraño. Te extraño me cuesta siquiera respirar si no estás aquí. Quédate conmigo. Aunque parezca que no te importa. Aunque me siga volviendo loca. Despiértame con un beso, devuélveme la razón que he perdido, recorramos juntos el camino. Sigue siéndolo todo para mí. Anestesia mis tardes, mis noches, cuando más surgen los dolores. Enséñame tus amores. Quiero que te quedes en mí. Quiero quedarme en ti. Bésame otra vez diciendo lo que sientes, que lo repitan tus ojos cuando se crucen con los míos como siempre. Quédate conmigo. Quédate… sólo quédate. Aquí.

miércoles, 7 de abril de 2010

Describiendo cuando estoy sin ti.

Soy tu oscuridad, soy, el camino de una dulce y hermosa perdición. soy la sombra, soy la tenue diferencia entre la luz y todo lo que no puede verse a simple vista. soy, soy aquella noche, esa oscura noche en tu mente. esa madrugada tibia mientras un manto de misterio y amor de eclipse en el alma nos rodeaba acariciando nuestra piel con el viento.

Algo pesaba en mi pecho, tintineante, algo tuyo, algo mío, en mis manos, en mis pies que bailaban bajo el agua helada que me mantenía cuerda en tu presencia. rodeada de todo y al mismo tiempo de nada. tu silueta iluminada bajo la luz hermosa de la luna y tus ojos profundos en lo que me perdía encontrándome de nuevo.

Era lo único que podía ver, sentir, saber que estaba ahí. ahora hasta decir mi nombre me estremece, pues imagino que lo dices una y otra vez.

Que es? sentir como se revuelven las entrañas mientras te tengo a unos centímetros de mi. que es? ver con ternura como me tocas, como me miras, como te diriges a mi. el brillo de tus ojos, tu sonrisa. que es?

De dormir y despertarme en un instante con miedo de saber que no eres real. de saberme perdida en tus ojos, sin tu voz, sin tu mano. que es?

Soy. soy esa brisa que se desliza entre tu cuello, entre tu pelo erizándote la piel. soy. soy el manto gélido que te abraza constante y fuerte por instantes. soy. soy aquel escalofrió que recorre tu cuerpo haciéndote temblar...

... Eres. eres ese beso en mi frente. esa caricia en mi mano. esa mirada nocturna que me observa dormir bajo mi ventana. esa presencia invisible que cuida mi muerte mientras duermo. mientras salgo de mi en busca de un beso que aun no te he dado. ese que dice la palabra que ya he pronunciado pero mil veces en tu boca.

un amor que no existe

Quiero de ti un amor que ya no puedes dar. pues te lo arrebataron, se nota. un amor que ya no existe en ti porque lo destierras cuando viene a tocar tu puerta. un amor que ha desaparecido, que ya no conoces. un amor que yo extraño y un amor que nació conmigo y que sigue ahí. que nunca se ira. un amor común, un amor que no es como el tuyo. un amor que me es extraño, que no me es normal, que no existe.

lunes, 5 de abril de 2010

Te odio.

Me gustaría morir entre tus brazos una noche de luna como esa, con los pies en el agua. Para que sientas esa desesperación que envuelven a los míos porque no estás en ellos.

Me gustaría volarme los sesos para regar mis pensamientos en tus manos.

Suicidarme lanzándome desde un alto edificio para que pruebes que no estarás abajo esperándome.

Quisiera sacarme los ojos para no llorarte tanto. Perder ambas manos para dejar de escribirte de madrugada. Llenarme de amnesia para no haberte conocido jamás.

Cortarme la lengua y quemarla en una hoguera por hereje y solo pronunciar tu nombre. Romperme las piernas para no ir más detrás de ti.

Reventarme el corazón de un solo latido y rasgarme con furia toda el alma por amarte tanto. No sé cómo sacarte. Ya no aguanto más. Este amor es a cada instante una traición.

Por qué sigue en pie la propuesta de seguirte esperando? No tiene sentido. Contigo y sin ti ya nada lo tiene.

Esto, todo, tiene que acabar ya. Sí, sí quiero. Ya solo hace falta intentarlo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Como yo, como yo.

Odio estar enamorada de algo que ya no existe. De algo que ha cambiado. De algo que fue sólo una imaginación, una fantasía.
Las mentiras que le conté a mi alma la han hechizado y no quieren dejarla en paz. Y bien. Dejaré de ser tan idiota y me pondré a pensar primero en mí. Dos seres tan arrogantes, egoístas y soberbios no pueden estar juntos. Ni siquiera cuando uno ceda.
Porque así como yo se sentirá pisoteado, usado. Un juguete de la crueldad del ego. Porque así como yo dejará de ser ese ser cruel y despiadado por amor. Renovará sus votos consigo mismo y verá que ya no es la única persona que importa en su vida.
Se hará mejor persona y será más noble. Pero seguirá sintiéndose antinatural, fastidiado, frustrado… impuesto.
Aunque crea y vea que las razones son absurdas y en vano seguirá adelante hasta desalentarse tanto que con tan sólo caminar se le rompa el alma.
Así, como yo, como yo.
Se volverá loco, tendrá alucinaciones. Verá cosas muertas, escuchará ruidos extraños, predecirá el futuro sin entender cómo ni cuándo. No dormirá por las noches, llorará mares y se ahogará en sus propios ríos.
Como yo, como yo.
Pero me amaste? lloraste? me recuerdas?
Como yo, como yo?

Confesiones

Sabes por qué me alejé?
Porque eras mentiroso, o en el mejor de los casos, hipócrita. Porque decías no ser lo que a veces eras conmigo, lo que se te olvidaba. Se te olvidaba y sacabas lo mejor de ti haciéndome tan feliz.
Me alejé porque sé que puedes hacerme saber que me quieres, porque lo has hecho pero no lo haces. Lo escondes. Como si no quisieras que lo supiera siempre, como si quisieras que lo dudara.
Y así fue. Lo dude, lo pensé una y otra vez como mentira, como confusión.
Caí en que me habías dicho mentiras, que me habías engañado no sé con qué fin.
Cómo es que funcionaba esto para ti? yo era tu tonta? la que tenias a disposición de lo que quisieras?
Era esa persona especial que querías que sonriera todo el tiempo, quien creías que podía darte eso que te hacía falta para sentirte no feliz, sino completo, pleno?
Esa persona que te había demostrado lo que nunca habías visto, lo que nunca habías sentido?
Lo fui? o qué demonios hice en ti?
Fui esa persona? puedo decir que lo fui y sonreír? puedo? qué fui? qué me hiciste? por qué? para qué? cómo?
Por qué fue tan difícil para ti decir te amo después de haberlo dicho tantas veces en un momento?
Dime por qué nada de ti concuerda? dime por qué veo en ti un error, una mentira?
Por qué me subiste hasta las estrellas y después me dejaste caer?
Qué ganabas diciendo mentiras? si de todas formas yo ya te amaba siendo como eras, haciendo lo que hacías, callando, alejándote. Yo ya te amaba y no había marcha atrás.
Por qué ahora haces que quiera dejar de amarte. Torturándome con que fue un error y no una experiencia.
Me hiciste muy feliz y gracias por eso. Pero te reclamo que sabiendo que no duraría me reclamaras que no fuera feliz del todo.

martes, 9 de marzo de 2010

Firmamento

Enséñame a identificarte en el cielo. Enséñame a encontrar las coordenadas en tu piel para llegar a un beso tuyo.
Guíame entre tus lunares, distribuidos por todo tu cuerpo. Es el viento que se desliza entre las alas de esta mariposa que en contacto se enamora un poco más de ti.
Acorta esa distancia que tanto hiere cada centímetro de mi ser.
Embotella tu mirada en un frasco transparente y brillante. Reluciendo felicidad, satisfacción, ansiedad. Envuelve en un pañuelo tus abrazos. Dibuja en un papel tu sonrisa y sumerge en una caricia lo que sientes por mí.
Prepara algunos víveres para cuando esté lejos de ti y el cielo se encuentre nublado. Para cuando más te extrañe y abrece mi almohada tan fuerte pensando que eres tú. Que sienta que te toco, que estoy junto a ti.
Quiero escucharte empapada de silencio. Sentir el susurro de tu voz y tu respiración en mi oído. Haciendo movimiento entre mi cabello y erizándome la piel. Quiero sentirte en mi piel haciendo de las suyas aquel sentido travieso que siempre emana de ti.
“Eres mi oscuridad… la que me ayuda a encontrar la luz en mí…”
Eres mi firmamento personal, un cielo completo sólo para mí, el contexto en el que vivo ahora. Eres veneno y antídoto de lo que siento. Porque cuando digo que te amo no me arrepiento ni un sólo instante.
Sueño contigo, me derrito con tu voz. Me estremezco completa sabiendo de ti. Te amo. Te amo y siento que esas malditas palabras no me alcanzan, se me quedan cortas.
Sé muy bien que ya no me son suficientes y a la vez me hace tanta falta aun por alcanzarlas.
Quiero encontrarte en el cielo, mirarte ahí. No extrañarte tanto. No morirme a ratos. No perder el sentido. Quiero percibirte en cada ráfaga de viento. Cada rayo de Sol que me quita este hermoso frío. Quiero que seas más que ya mi todo... y mi nada, mi luz... y también mi oscuridad.
No soy cobarde. No. No lo soy. Porque yo te digo que te amo y te miro a la cara para que mis ojos te repitan las mismas palabras mil veces. Porque digo lo que siento por ti y la pena se desintegra entre mis poros.
...La vida quiere enseñarme contigo algo hermoso...
Me di cuenta mirando al cielo.

domingo, 14 de febrero de 2010

No te vayas.

No te vayas!
No, no te vayas. Me haces falta.
Quién me va a decir lo que tú me decías. Quién me va a dar ganas de vivir. Quién me va a decir que sea mejor persona?
Quién me va a hacer querer hacer bien las cosas? quién le va a devolver el sentido a la vida que se perdió con cada instante que respiré?
Por quién voy a tener que ser fuerte? por quién voy a tener que ser frágil? por quién pensar, hacer y decir las cosas que siento?
Ahora dónde encuentro eso que me llenaba el pecho, me inflaba las ganas cada día? ahora cómo escondo que mi vida es tan simple, tan liquida y tan desierta?
Lo siento por ti amor, porque yo no voy a ser la que me voy a quedar sola, yo no soy la que va a terminar extrañando mis palabras, mis abrazos, mis besos, mis caricias. No amor, yo aquí las tengo. Y esos recuerdos donde me abrazabas, me mirabas y decías que me amabas se quedaron en mi mente, en mi piel, en todo.
No amor, yo no me quedo sin nada.
No le voy a dar la razón a aquellos que piensan que me voy a derrumbar, que me hago la fuerte para no llorar.
Aunque tarde o temprano, aunque me haya quedado con todo… algún día se podrirán entre mis manos, se desharán como cenizas y volaran al viento para desaparecer.
Quiera o no, olvidaré aquellas alegrías, aquellos dolores y sólo me quedaran las secuelas. Un corazón remendado, una confianza quebrada, una superficie endurecida. Una sonrisa amargada. Recuerdos insípidos y borrosos. Ideas erróneas.
Lo peor es que aunque yo pida que no te vayas te vas, te alejas más y más. Más de lo que ya te habías alejado. Y no quiero. Te extraño. Siento que hay algo de ti que me hace falta para estar normal, ni siquiera feliz. Sólo normal.
Ya sé que fui yo quien decidió hacer más marcada esa distancia, liberarme de atenciones mías hacia ti y de la espera de las tuyas hacia mí.
Yo sólo quería saber que era importante para ti. Había cosas que me lo decían pero no eran suficientes. Siempre, toda mi vida, he estado rodeada de cosas inusuales, pero esperaba que el amor fuera lo único normal en mi vida Y también fue fuera de lo común por lo que decidí dejarlo.
Algo me dijo que aunque fuera distinto, ese amor, era demasiado distinto… tanto como para ser amor.
De nada sirve que diga que te quedes, que no te vayas, que vuelvas. De nada sirve. Mis gritos y suplicas se quedan en mi pecho todo el tiempo.

viernes, 12 de febrero de 2010

Inconsolable.

Pasan los días y me sigo preguntando. Qué fue lo que estuvo mal? Qué debí hacer? Qué no debí hacer? Cómo fue que todo pasó?

Un día después de decir adiós, al despertar, sentí que algo había hecho mal. Pensé en que tal vez me había equivocado diciéndote adiós. Tal vez haberme alejado era algo que no debí hacer. Pero el alivio en mi pecho decía lo contrario.

La sensación de haber despertado de una pesadilla muy larga me invadía. Fuiste pesadilla, fuiste un sueño hecho realidad. Pero eso y nada más. Nunca fuiste la realidad que esperaba. Que imaginaba que sería.

Recordé aquellos momentos, todos los que pasé contigo para olvidarlos después. Sólo hubo uno que no quiso desvanecerse.

Aquél en donde me decías que me amabas y que podías sentirme pero que yo no era feliz con eso. Me preguntabas el por qué y contestaba que no sabía. Que tal vez te equivocabas porque sí, me sentía muy feliz. Tanto que no lo podía creer.

Pero a de más de todo tenías razón. Mentí. No era feliz del todo. Sabía que esto iba a pasar. Sabía que esto se iba a acabar. Que no volvería a haber momentos como aquella hermosa vez con los pies en el agua contándome y maravillándome con tus secretos.

Escuchando como en un sueño que me amabas. Que no querías perderme. Que te quedarías siempre conmigo. Que no te irías. Que no me dejarías sola. Sabía bien que eso no pasaría.

Nos mentimos los dos.

Yo lo sabía pero tuve esperanza y quise creer que tal vez no sería así. Ahora veo que no fuiste el único que me dijo mentiras piadosas.

Por qué me engañé tanto?

Ahora me encuentro inconsolable. Nada logra sacar esa imagen de mi mente. Ahí los dos recostados frente a frente mirándonos a los ojos y tratando de descifrar más allá de lo que podíamos ver a simple vista.

Mi rostro sólo puede mostrar mi confusión y frustración de no saber. De no tener idea de qué fue lo que pasó. Lo que en realidad pasó. Quién mintió primero? Quién?

Inconsolable. Así me siento. Así está mi corazón, mi alma, mi mente, mi cuerpo.

Y mira. He vuelto a ser la frágil muñeca de porcelana escondida bajo un escudo de fuerza, de impenetrabilidad, de seriedad, de fingimiento.

Desahogando mis penas escribiendo en soledad. Maldiciendo todo aquello que es felicidad, alegría y bienestar ajeno. Diciendo que todo es falso, que nada es cierto. Que yo lo sé y que todo así es. Cerrándome a todo.

Escondiendo el dolor de los ojos curiosos y burlones de los que me rodean. Mostrando una advertencia a distancia para que nadie se me acerque.

Me siento tan ridícula porque me comporto tan infantil, tan ardida, tan no yo. Tan cómo siempre busqué no ser.

Así me la pase escribiendo todo lo que siento. Tratando de encontrarle pies a lo que no tiene ni cabeza. Nada va a cambiar. Todo seguirá igual. No volverás. No volveré.

Ya nos hemos ido para no regresar.

Seguiré así… Inconsolable.

jueves, 11 de febrero de 2010

YA BASTA

En aquellas noches donde mis ojos mojan mi almohada tus recuerdos no me bastan. Tus palabras no me alcanzan para calmar tanta agonía. No quiero morirme más de tristeza y de soledad en mi cama.

Qué puedo hacer para ya no amarte más? para no amarte tanto que ya no resisto. Quiero irme y no quiero dejarte.

Me siento tan agredida, tan violentada por tu forma de ser, por tu forma de amar tan extraña. Por tu forma de quererme que no parece amor.

Me haces tanto daño con tu silencio, con tu desinterés, con tu despistada actitud que parece indiferencia.

Dime que ya no me amas. Que nunca lo hiciste, que no querías lastimarme. Que nunca lo hiciste, dilo para que pueda irme.

Ya no voy a pedir que me salves, ya no voy a pedir más mentiras piadosas, ya no te voy a defender de los demás, pero sobre todo de mi misma.

Ya vete. No quiero verte. Déjame, que de todas formas sigo sola. Siempre me has hecho lo mismo. Ya basta.

Es suficiente.

Por qué preguntabas que no era feliz teniéndote en mis brazos, a un lado, mirándote a los ojos, sintiendo tu calor a un lado de mí, sintiendo tu mirada penetrándome y explorándome por dentro a 10 centímetros de mí. Sabias la respuesta y no me podías desmentir. Sabias que me dejarías, que te irías y que yo me alejaría sin que tú lo impidieras. Lo sabías.

Ya basta. No más mentiras piadosas, no mas lagrimas amargas, no más dolor en el pecho, en el alma.

Es suficiente.

Ya basta.

martes, 12 de enero de 2010

Preguntas

Me pediste que cuando te necesitara, que cuando te extrañara mirara al cielo y buscara tu estrella. Hoy no sé que me pasa que llorando miro al cielo y puedo ver que sólo hay nubes negras oscureciendo mi cielo, mi esperanza. Cómo te encuentro en este maldito cielo repleto de nubes? Cómo hago que sepas que te necesito, que necesito un maldito instante de ti? Cómo rayos quieres que sea feliz así, si no te veo, desespero, no te escucho, me muero, no sé de ti.

Déjame ir! Déjame ir! No quiero estar así. Quiero tanto irme…

No eres una mala persona pero si la que me quita la respiración a voluntad. Me has demostrado que puedes dar más.

Crees en el amor? Crees en lo que sientes por mí? Entiendes el significado de ese “Te amo” que a veces me pronuncias? Sientes ese miedo como yo de no poder volver a tocarte, abrazarte, sentirte cerca? Has tenido alguna noche de insomnio por pensar en mí? Alguna lágrima ha escapado de tus ojos y ha recorrido tu piel hasta desaparecer? Qué es lo que hace que puedas decirme te amo? Qué es lo que enternece tus ojos cuando se cruzan con los míos?

Éste tiro certero a mi alma, a mi cabeza, a mi corazón salió de tu voz, de tus ojos, de tus manos. Se perdió en mi boca, en tus cejas, en mi cuello, en tu cuello.

Cuál Luna, cuáles estrellas? yo sólo siento frío y el sabor de los recuerdos cuando tomabas mi mano, me mirabas con ternura, me abrazabas, me decías que me amabas. Sí, hablo de tu amor extraño, de tu extraña forma de querer. Amor que se entreteje con distancia e indiferencia.

Piensas que me amas o sientes que lo haces?

Por qué siento que son sólo migajas de pan?

Soy tu juego? no es justo. Por qué me engañas? a qué juegas? por qué yo? por qué conmigo? qué ganas?

Mentiras? cuántas me has dicho? por qué no estás aquí conmigo? por qué sólo me convences cuando estás junto a mí y por qué sigo dudando de ti cuando estás a mi lado?

Sabes lo insoportable que así se vuelve el amarte? tienes idea de cuántas veces he querido gritar desesperada, arrojar lo que esté al alcance de mis manos con furia, llorar sin detenerme hasta morir, decir para mis adentros que lo nuestro nunca podrá ser y querer terminar con todo en un instante?

Por qué si estás cuidándome, por qué si me puedes ver no te das cuenta que te extraño tanto, que necesito escucharte, saber de ti para estar tranquila, ser feliz. Quiero sentir que te importo más de lo que tú a mí.