Vete. Déjame en paz. Quiero que esto acabe ya.
Vete. Por favor, vete.
Me duele cada respiro, cada vez que abro y cierro los ojos en un parpadeo. Me duele, me destroza sentir el viento correr por las ventanas. Me duele despertar sola en mi cama abrazando la almohada. Duele, créeme que duele.
Por qué no te vas? Qué más quieres de mí si parece que nada te es suficiente? Vamos. Vete ya.
Aléjate de mí. Me ahogo en el mar de estrellas que dicen tu nombre, vuelo entre lágrimas que llevan dolor. La luna me arrulla y promete que estarás cerca de mí, que pronto vendrás pero sólo hay oscuridad y ya no es hermosa.
Me asusta, me hace gritar. Me aterroriza a cada instante en no estás, que me envuelve completa dejándome desamparada. Regalándome al frio, al sufrimiento y al castigo conveniente de no poder mostrarlo. Lo de siempre.
Sal de aquí. De aquí donde duele tanto. Donde arde en cada latido, en cada respiro. Sal. Vete ya.
Se opacan mis ojos. Se cierra mi pecho. Se oprimen mis puños. Se abre mi boca sin dejar salir ni un solo sonido, ni una sola palabra para llamarte. Mi cuerpo no funciona. Mi alma se vuelve loca dentro de su prisión.
Vete. O yo me iré.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario