Se acabó. Ya todo terminó. Esto es el final. Todo queda atrás. Ya no hay más que decir, no para ti. Ya no hay más que sentir, no por ti. El amor ya se fue. Es la última vez. Hizo sus maletas y a nadie esperó. Es el final de tu voz.
Hay que impedir, para que deje de crecer hay que detener al dolor.
Aquí está el beso que me alcanzaba hasta morir. Te devuelvo las caricias del volcán. El viento de los mares. Aquello que no llego y lo que nunca volverá.
Apaguemos el brillo de la linterna absurda. Ya no quiero mirarte a los ojos. Ya no puedo mirar aquello con lo que me lastimas. Ya no puedo seguir siendo testigo de lo con que me amas.
No voy a cambiarte. Tu vida no será otra. El amor no se equivoca. Somos nosotros quienes cometemos el error. Que cruel error cometí yo.
Ya no hay que decir lo preciso. Tener que callarme, olvidarte, pretender que eres ficticio. Sentir que no nos conocemos después de una noche de amor sin precedentes. De algo que no sientes.
No quiero enredarme más en tus palabras. Sentir que lo que siento por ti es complicado. Ser tuya y no ser de nadie. Quiero dormir. Ya basta de robarle momentos al alba, a la noche, a la madrugada.
Basta de gritar con el más potente de mis silencios. Agotar las energías de mi existencia. Entender que no te tengo. Hay que dejar de buscarte en todas partes.
Separar el alma con alma. Borrar tu silueta de mi cama. Olvidar que eras tú mi almohada. Sí, las cosas pasan.
No hacer sencillo lo complicado. Borrar este destino. Hoy ya no haría lo mismo. El error que viviré para siempre. Debí creer que no me quieres.
Debí creerlo.
jueves, 17 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario