martes, 29 de marzo de 2011

Desolada

Intento vivir la vida que ahora tengo. Pero sé que sólo es una farsa. Debajo de todo están mis sueños rotos, mi amor imposible, mi felicidad, mis logros. Todo lo que había deseado y me llenaba por completo, por dentro. Por qué nada me pareció tan frágil? Por qué perdí tan fácil todo por lo que luche tanto? Nada había sido sencillo, por qué todo tiene que ser a la fuerza horrible? Muero de frío. Muero de sueño. Muero de miedo. Muero de dolor. De frío que recorre mi alma engañada y decepcionada, derrotada. Muero de sueños, rotos. Muero de miedo que invade todo mi ser por el qué pasará. Muero de dolor infinito que retumba por todas partes como unica consecuencia. No habrá cura que me salve de lo que ahora siento ahogarme a cada momento. De qué me sirve el desconsuelo? Para qué sentirme triste y desolada si haga lo que haga el tiempo no volverá atrás. Y si volviera atrás? De verdad no cometería los mismo errores? Mi vida sería como ahora no quiero que sea? Sinceramente lo dudo mucho. Qué estaría haciendo ahora? Sería feliz? Por un momento tuve lo que siempre quise y ni siquiera cuenta me di. Seguramente por eso es que no pude protegerlo, que no pude tener otras decisiones, elecciones que no provocaran el perder todo lo que ya tenía. De verdad extraño mi otra vida. Me siento derrotada, desganada, absorbida por el fracaso. Necesito entender que fue mi culpa pero aun en estos momentos, mucho después, siento que no la fue del todo mía. Por qué tengo que pagar por lo que tal vez también hicieron los demás? Por qué me orillaron a este precipicio y no sienten culpabilidad? No quiero estar donde estoy ahora y sin embargo no estoy tan mal, podría estar peor. Eso no impide que anhele mi vida de antes. Igual y no quiero que sea la misma pero si deseo que sea gran parte de lo que fue. Quiero mi sueño, quiero mi gente, quiero mi amor hacia lo que hacía y hacia mí misma. No quiero ese amor que me desgarra todavía. Quiero a mi Keller. Ansío no sentirme vacía. Volver a lo de antes. Sin aquello que me hizo tanto daño. Deseo tanto no estar aquí que me da miedo se me pueda cumplor y que de todas formas llegue al mismo lugar.

lunes, 21 de marzo de 2011

Lunes X mes X año X

Hay días en los que solo pienso en que llegue la hora de volver a verte. No tengo la suerte de encontrarte por casualidad. Difícilmente es poder concentrarme en algo importante que nos une y saber que tú estarás cerca al mismo tiempo. Me siento torpe y afortunada por darme cuenta de esa realidad. Desespero por ver llegar el momento de cruzar tu mirada con la mía al menos por unos segundos, queriendo gritar o soltar una gran sonrisa de satisfacción al coincidir con tus ojos al mismo tiempo. Mi cobardía impide cualquier palabra que yo te pueda dirigir. A veces quisiera convertirme en las paredes que te rodean, en la banca en la que te sientas, aquello que miras. Pero el destino conspira y me enseña que justo lo necesario te encuentro cerca. Se perdería la emoción de cada día, se perdería la alucinación de algo más, se extinguiría la esperanza de esa intimidad que ambos compartimos sin saber en lo profundo de nuestras mentes. Tal vez no sea nada, pero en esos momentos lo pareciera todo. Ya quiero que sea mañana y después de pasado mañana en fin de semana. Mírame sin hablar. Provócame sin que me de cuenta. Porque te miraré sin que te des cuenta y te provocaré sin hablar. Caigamos en la coincidencia de nuestras miradas y perdamos nuevamente la conciencia.

Otra yo.

Como agua de una gotera insistente tu amor ha llenado, va llenando más y más mi alma. Mi alma que por cobarde dejé que se vaciara, se exprimiera por completo. Que, por ingenua, dejé que se rompiera en miles de pedazos varias veces…

Pero es que así es el amor.

Nos hace estúpidos, completamente irracionales, extremadamente vulnerables. Nos exhorta a hacer tantas tonterías, demasiadas locuras…

De todas formas, ya he perdido todo una, muchas veces. Ya no tenía esperanzas. De todas formas, muchas maneras no había más que perder.

Tú me has devuelto mucho de todo lo que se fue, de lo que dejé ir, de lo que perdí. Entre todo, la esperanza, la alegría. Una pequeña pizca de valentía.

Aunque con miedo, con temor, con desconfianza por todo lo demás. Acepto lo que me ofreces, lo que propones. Quizás sea normal, quizás no. Discúlpame por eso. Al parecer no lo puedo evitar. Por ti estoy dispuesta a cometer más tonterías, más estupideces, a dejarme ser irracional y hasta estúpida. A permitir que hagas conmigo y con mi alma lo que quieras.

Porque así es la tontería del amor, porque quiero ser vulnerable en tus manos. Porque quiero que me sigas haciendo creer que lo bueno existe. Que esta porquería que llamo vida sea lo que tú me haces ver y lo que me dices que puede ser.

Quiero volver a creer, así como cuando hablas y miro tus ojos. Así creo en verdad. Porque ya no hay forma de escape a eso. Odio ser tan frágil. Odio ser tan débil. Odio ser todo lo contrario a lo que era. Pero tal vez es eso lo me que trajo hasta aquí. A tu lado.

Amor, sólo te pido, no me dejes desmoronarme otra vez porque comienzo a ser otra yo.

martes, 1 de marzo de 2011

Exhausta.

En ocasiones mis ojos se cierran cansadamente frente al calor que se desprende de tu pecho cuando me recuesto exhausta junto a ti y te beso dulcemente en los labios, tu mejilla, recargando cálidamente mi frente en tu perfil. Mi mano se desliza caminando levemente tu cuello, tu pecho y el costado de tu cuerpo perdiéndose por momentos en las raíces de tu pelo. Mi razón no funciona y se inhibe mientras te siento junto a mí. Se me olvida tu humanidad y te convierto en un alma volátil y frágil, encerrada dentro de los barrotes de tus ojos locos que devoran a los míos misteriosos en plena oscuridad. Me sublimo yo también ante ti que me provocas, perdiéndonos en la inmensidad de la habitación, de tu cama de nuestros restos corpóreos. Susurrando a mi oído que me amas, leyendo en mis labios pegados a tu piel mí te quiero. Un escenario que nos ilusiona, una ilusión que nos mantiene en nuestro presente sin final, en un principio que nos fulmina por dentro y nos potencia por fuera. No hay tiempo mientras tus manos y mis manos se funden sigilosamente por cualquier parte existente. Luchando contra los vientos hostiles que atacan nuestros corazones, protegiéndolos en un abrazo eterno. Negando la realidad intangible de esos momentos nuestros en lo que tú y yo creamos un mundo sólo de los dos.