Ya no siento.
No siento el amor que me dejaba arrojarme a tus brazos sin reproche.
Ya no encuentro la razón por la cual tenga que seguir amándote sin razón.
Y no es que ya no te ame. Es que ya no sé quien soy ni dónde estoy.
No es que tú tengas la culpa, no es que los demás la tengan. Es que yo eche todo a perder.
Quise volver y no supe cómo. Quise dejarme guiar por tu voz y por la tentativa de regresar pero no supe cómo y al saber que podía preguntarte no lo hice. No porque no quisiera. Sino porque soy demasiado cobarde. No porque me da pena. Soy demasiado orgullosa para acercarme a ti y poder decirte que me perdí más de lo que ya estaba. Que debí haberte escuchado y hacerte caso.
Tal vez no quiera decir que tenias razón porque no en todo lo tuviste. Pero sé que contigo no me hubiera equivocado más.
Ya no sé si tiene que dolerme porque es como perderte más de lo que ya siento que te he perdido. Ya hay muchas cosas que no entiendo y que no puedo hacer que sean mejores. Me siento inútil ante todo lo que pasa. Me siento indefensa ante todo. No soy tan civilizada para comprender todo lo que sucede y saber cómo debo actuar, qué debo hacer.
Me convertiré en lo peor que conocen de mí y sólo eso. Finalmente sí soy algo o mucho de todo lo que dicen que soy.
Soy demasiado ignorante y quizá demasiado soberbia y prepotente como para pedir ayuda. Nunca he negado necesitarla. No sé cómo hacerlo, no sé cómo pedirla. Equivocadamente alguna vez pensé que quien me apreciara y se diera cuenta podría ofrecerla.
Entonces no sólo soy soberbia y prepotente sino también soy egoísta.
Que más da. Ya qué más puedo hacer. Si me muevo más me hundo. Mejor hay que alejarse. Hay que hacer las cosas lejos de quien pueda saber y darse cuenta. Ojos que no ven corazón que no siente. O al menos eso debería saber mi corazón.
Ahora vivo con los recuerdos de lo que fuimos ayer. De lo que sentimos los dos. Pero sólo eso. Ya no hay mas esperanza ni hay mas planes. Ya no hay oportunidades.
No soporto la idea pero tampoco tengo fuerzas ya de seguir peleando y aunque duela y aunque sea algo por lo cual jamás se haya esperado hay que aceptarlo. Hay que dejar que las cosas pasen y como dicen que llegue lo que tenga que llegar porque todo llega. Tal vez es mi momento de que esto llegará.
Y aquí estaré. Aquí pasará todo. También, algún día, todo pasará.