viernes, 3 de abril de 2009

Se siente tan lejos y esta tan cerca...

Un día como hoy hace siete días atrás, caminaba con pasos temerosos, con el vientre hecho roca y la respiración descontrolada. Caminaba hacia la guillotina filosa de, como siempre, tus hermosos ojos. Los tapé por un momento para poder decirte que lo siento, para dejar que mi alma se despidiera de mí en ese momento y callera rendida y herida a tus manos. Te abracé por un momento para que ella pudiera pasar… liberé tus lindos ojos y rompí nuestro amor y tal vez no sólo eso pues un zumbido muy fuerte llenó mis oídos quitándome el equilibrio, tuve que sentarme y tomarte de donde pude para saber dónde estabas. Luché por conservarme entera mientras mi valentía se mantuviera conmigo. Tan sólo con mi imagen se acabó todo. Me congelé casi frente a ti viéndote decir que no y que no. No pude abrazarte siquiera esta vez para no dejar que te fueras. Herida y destrozada todavía fui atravesada por tu mortífera mirada haciendo aun más añicos lo que quedaba de mí. Me quedé ahí con el ser que me sobraba débil y temblorosa. Este amor no tiene comprensión humana. No, no lo tiene. Y eso me dice que entonces estoy más allá o me falta mucho para llegar a un amor puro. Las mentiras son lo que más odio en mi vida y soy yo la persona que las dice y las hace lo más grandes posibles. Soy yo quien las crea y quien las aplica. La verdad es que esta vez lo creí necesario. Lo creí la única manera. Aún así yo soy quien lastima y quien merece lo peor. La que no merece perdón. Lo que más me duele de todo esto Amor es el hecho de haberte lastimado a ti. Pensé que entenderías, que comprenderías mi locura, pues… qué harías tú? Me odio porque dije que no lo haría y de todas maneras de la peor forma te herí.

0 comentarios:

Publicar un comentario