Respiro en las noches el viento frio que debiera ser el tibio aliento que provenga de tu pecho. Ahora ya sabes todas mis mentiras, tal vez ahora yo sepa las tuyas también. ¿Qué pasará el día en que sepas mi verdad? Si la he dicho dentro de cada mentira.
La ironía de respirar como si fueras tu el aire, pues amarte es la montaña rusa de emociones peligrosas.
Las gotas de caricias gentiles en cara por la lluvia cuando salgo a buscarte como hoy…
Pero me quedo a la mitad de la calle, sin cruzar, mirando tus ventanas sin movimiento pensando en si ya estarás. Si me abrirás. Me quedo ahí bajo la lluvia que va creciendo más y más. Como anunciando una futura tempestad. Con la mirada fija en las cortinas imaginando que te asomas y me miras, con las manos frías en los bolsillos mojados del pantalón.
Congelada en la maldita escena te veo llegar…
Si sonríes pero alguien más te abraza… ¿Qué demonios vine a hacer aquí? me grita furioso el corazón en el mismo momento en que se detiene en seco después de un gran latido. Un rayo me parte el alma. No sé de dónde salió, si del piso o de mi desilusión.
Unas luces a lo lejos no impiden que te siga viendo ahí. Sonriendo y feliz. Volteas y el rechinido de unas llantas se estrellan contra mi. Mi ultimo dolor de tus ojos se aferran y se me impregnan por dentro en ese momento. ¿Por qué no todo acaba justo en ese lugar, justo ahí cerca de ti, justo ahí?
Al auto se detuvo frente a mí. Hoy sobreviví…
domingo, 22 de febrero de 2009
Accidente...
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