Estos días han sido… nefastos. Esperando
que pasen los minutos, las horas, todo; rápidamente. Esquivo uno tras otro mis
pensamientos, esos recuerdos; para no llorar. Porque llorar me debilita en
instantes. No sé cómo es que tanta agua puede salir de mí. Con tanta prisa, sin
curar, sin limpiar, sin ahogar nada más que a mi alma.
Espero y me miento. Que nada de
esto está sucediendo. Que estoy aquí temporalmente. Esperando a que vengas por mí
por mutuo acuerdo. Pretendo sentirme como si nada pasara. Pero algo me delata
sin avisar.
Por las noches anhelo tenerte a
mi lado. Sentir tu calor. Tu cercanía. Escucharte respirar mientras duermes. Abrazarte
y meter mis pies helados bajo los tuyos. Calcular el peso de tu brazo sobre mí.
Oler tu espalda, tu cabello. Acomodarme sobre ti. Quedarme dormida sin darme
cuenta y entre sueños saber que sigues ahí junto a mí. Acomodarnos sin saber,
sin intención, pero siempre terminar juntos y amanecer así, tomados de la mano.
Me miro al espejo, cansada de
tanto llorar, reconociendo tus ojos, tu sonrisa, tu mirada, explorando cada
parte de mi rostro seco y húmedo, pálido y sumido, mirándome como te miraba a
ti, recordando cuando me mirabas y te preguntaba qué era lo que observabas. Comparar
lo bello que describías y la imagen en el reflejo.
Mirándome como te miraba a ti. Quebrándome
en llanto nuevamente. Lo dije ya. Días nefastos. Intentando congelar en mi
mente al despertar cada instante amaneciendo a tu lado. Recordando los deseos
de querer parar el tiempo a tu lado sin dejarte despertar, continuando
alentando a tu sueño, tu apacible momento.
Cierro los ojos y veo mi cuerpo
desnudo, veo tus manos, tus caricias y tus besos. Veo tu fuerza, tu respiración
agitada, tu calor. Tu ternura y tu pasión. Abro los ojos y me encuentro abrazándome
tan fuerte como si temiera desmoronarme sin lograr seguir ejerciendo presión sobre
mi pecho con mis brazos. La falta de aire mientras la asfixia se apodera de mis
pulmones. Un grito, un quejido ahogado en la garganta.
El piso frio cubriéndome de
principio a fin. Como dije. Días, noches… nefastos.
0 comentarios:
Publicar un comentario