miércoles, 4 de marzo de 2009

Sigue buscando... aquì estoy. (6)

Las curvas de tu mirada desvanecen cada pizca de razón que me queda. Lo gariboleado de tus cabellos atrae a mis manos a enredarse entre ellos. Imaginar mi nariz rozando lentamente el contorno de tus hombros hasta tu cuello, sobre sólo tu piel, asfixiándome con tu aroma. Susurrar tu nombre, mi nombre, mi siempre en tu oído. La sensación de tu sonrisa en mi frente, tu respiración en mi nuca. Tus manos en las mías. Deslizándose suavemente por el contorno de los brazos, los hombros, mi cara, tu boca. Sintiendo tus besos sellar mis labios con la yema de tu pulgar en mi mejilla. Peinando los bordes de tus cejas. Perdiéndome en el brillo de tu vida. Yo guardada por la fuerza de tu espalda, sintiéndome entre tu alma protegida. La oscuridad viéndose opacada por el sentimiento. La soledad viéndose opacada por el deseo. La búsqueda viéndose opacada por el encuentro. Dime qué más esperas de mí que yo tengo. No necesitas buscar más, puedo ser lo que tú quieras, porque quiero ser lo que tú me pidas. No soporto cuando la brisa de tu aroma me revienta y estrella, me dopa, me congela; dejándome indefensa ante ti, ante todos. Qué más daría porque vieras y te dieras cuenta que daría yo lo que fuera porque ya jamás nunca sufrieras. Qué no daría yo porque jamás la recordaras a ella. Qué no daría yo porque me permitas demostrarte lo que puedo ser. No busques más pues aquí estoy. Y deja que mis sueños te atrapen a ti también para que cada noche después de despedirme no te dejen dormir. No lo olvides. Aquí estoy.

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