miércoles, 4 de marzo de 2009

Nunca te dejarè ir (7)

Tus besos se estrellan como briza en todo mi cuerpo. Tus caricias lo desnudan tiernamente diciendo que me… quieres. Que no puedes vivir sin mí. Que te encantan mis besos, mi cuerpo, mi voz en tu oído. Corriendo el peligro de morirme una noche entre tus brazos de sueño.
Me gusta sentir tu mirada deseosa de mí en plena oscuridad. Y tu gesto hambriento de mis labios, de mis besos. Que me beses intensamente mientras tomas mi cara con tus manos y recorres cada facción débilmente.

Esos momentos eternos de descansar en tu pecho, de escuchar los latidos alterados y lentos de tu corazón, de sentir delicadamente las yemas de tus dedos por la curva de mi espalda. De sentirme protegida por tus brazos como si fueran escudo de hierro que nada en el mundo puede lastimarme si me cubro con ellos.

Tu respiración como viento que eriza cada centímetro de mi anatomía. Los abrazos desesperados por no separarte de mí. Encadenados a nuestras vidas bajo la luz tenue de aquel rincón. A veces bajo la luz de una flama pequeña y estrellas con mariposas sobre mi buró.

Madrugadas inagotables, madrugadas instantáneas, madrugadas sólo tuyas, sólo mías. Momentos imborrables de nuestras vidas. Momentos que sólo estaban en mi mente hasta ahora que sabes que soñé. Madrugadas que no me dejan pensar bien en el día pues me mantienen deseando que sean algo real.

Por fin puedo decir libremente en esos momentos que soy feliz, que aquella oscuridad sólo me hace más bella ante tus ojos, que me da cuenta de lo errada que he estado, que me dice que tanto he sufrido vaga e irreversiblemente, que me dice que me he enamorado, que te… quiero. Y puede que algo más.

Que esto no me lo esperaba.

Tal vez el destino nos tenga preparada otra carta, pero ésta y muchas más son las que estoy dispuesta a jugarme contigo. De eso se trata, de disfrutar la vida no de sufrirla. De disfrutar el amor, las caricias y los besos que me das en mi sueños. Y todo lo que conlleva eso. Espero siempre estar a tu lado, si no me es posible, te llevaré en mi recuerdo, tatuado en mi alma, grabado en mis labios, debajo de mi piel, por siempre en mi corazón y aunque duela… nunca te dejaré ir.

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