Continúo en los residuos de ese día fatal. De un primero de
marzo del dos mil catorce. Residuos de dolor. Aunque ya no pueda llorar. De
repente pierdo el control y lloro hasta que se me va el aire. Y luego ya no. Más bien. No quiero. No me dan ganas. No me
sale. Porque siento que ya no me duele. Porque quizás ya este destrozada y no
lo pueda estar más. Me hice inmune a tus ataques. De alguna forma ya no sentía
esas palabras de desprecio. Tampoco lo vi en tu mirada. No sé. Quizás solo es
negación.
Solo puedo imaginarme tus ojos. Esos ojos hermosos. Ojos que
no había tenido jamás. Que les imagine a mis hijos. Que me imagine hasta el día
en que me muriera. Ya había llegado el tiempo en que yo también ya no quería más
seguir intentando. Porque no veía resultados satisfactorios. Solo veía
confusión. Me sentía inútil. Y es que pocas veces me siento de ánimo como para
dejar que las cosas pasen sin importarme. Así como hoy. Hoy no me siento mal.
Hasta me reí un par de veces. Me pinte las uñas. Comí. Hay otros días en los
que sólo quiero dejarme morir. De cualquier forma. Pero morir.
A veces pienso que no me quisiste. Que no lo hiciste. Por
más que lo dijiste e intentaste demostrar. Qué es el amor sin la confianza? Cuándo
fue que me tuviste confianza? Me conociste así. Cabrona. Que no me quedaba
quieta. Que yo hacia lo que quisiera. Qué fue lo que cambió? Siempre si ya no
te gustó? Qué ya no te gustó y aun así no tuviste los huevos para decir ya no y
te seguiste enamorando? Debiste largarte si no ibas a aguantar vara a lo que
fuera. No te quedó claro nunca que para que yo no te quisiera solo era cuestión
de no querer quererte? Que si yo quería amarte y entregarme solo era cuestión
de querer? Y qué crees culero. Te quise. Y me entregué y te amé cabrón. Con toda mi alma, mi corazón, mi fe. Qué no te
diste cuenta que yo sí domino mis sentimientos? Que soy capaz de querer, de
amar, a voluntad? Tal vez de dejar de querer y amar no. (por que si no ya
hubiera dejado de amarte) Pero para eso hay que desocupar el lugar. Cómo te iba
a querer tanto como te dije, cómo te iba a amar tanto como lo hice si no
hubiera habido lugar? Si no hubiera sacado a cualquier otra persona de mí para
tenerte exclusivamente a ti.
Pues así es. Si yo tomé una decisión de nunca hacerte lo
mismo que le hice a él nunca lo haría. Porque me gusta tener palabra conmigo
misma. Además. Nunca se lo hice por gusto. No me hubiera atrevido. No lo había
hecho jamás. Se lo hice por despecho.
Porque él no me quería como yo a él. A ti no te lo hice. Ni lo he hecho. Ni
quisiera hacerlo. Porque yo sabía que tú me amabas. Que no podía ser tan culera
u ojete haciéndote algo así porque no podría conmigo misma, con mi conciencia.
Simplemente porque no me nacía. Porque mi conciencia es una de las pocas cosas
que no controlo. Porque TÚ ME QUITASTE LAS GANAS DE ESTAR CON ALGUIEN MAS.
Ahora quizá mi punto de vista sea distinto. Viendo que no quieres ya nada de mí.
Pero no. Tampoco tengo ganas de hacerte daño. De ser culera por lo culero que
fuiste conmigo. Bueno sí. Ganas de
hacerlo sí, para que ahora sí tengas razones REALES para haber mandado a la
mierda todo y que pienses de mí lo peor CON PROVECHO. Pero no quiero. Porque el
amor que te tengo (tuve, tenía o todavía no sé) no me deja. También porque sé
que algún día lo sabrás. Te darás cuenta que fue así. Que siempre te dije la
verdad, lo sabrás al final. Que te amé infinitamente y que no lo quisiste ver,
no lo quisiste creer y que por miedo a que fuera cierto y no saber qué hacer
con algo tan puro te llenaste la mente de pendejada y media. Nunca supiste lo
que querías. Solo tengo que esperar a que llegue ese día para que sepas lo
pendejo que fuiste. Y el truco para no desesperar es que me deje de importar.
Distraerme. Será difícil pero lo haré. Me distraeré.
Una vez dijiste muy seguro de ti que no te importaba salir
lastimado. Y sabes? Yo quería que fuera verdad. Que no te importara si te
lastimaba o no. Porque a mí no me hubiera importado si lo hubieras hecho. Tenía
demasiada fe en que ahora si había encontrado a la persona a la que podía amar
con todo mí ser. Di un puto salto de fe a lo pendejo. Yo ESTUPIDAMENTE te
seguiría amando como siempre a pesar de cualquier pendejada que hubieras podido
hacer. Porque para mí el amor lo puede todo, lo cura todo. Te amaría más para
que dejaras de hacerlo. Pero no. Quien sabe qué chingados nos vimos. Para qué
jodidos continuamos. Pura pendejada salió al final. Nos lastimamos sin querer.
De repente perdí la noción de qué era lo que me gustaba de
ti, de qué era lo que veía en ti. En algún momento todo tenía razón lógica.
Después me dejé llevar. Te quise por sobre todas las cosas. Te quise como a
nadie. Me hice tuya como de nadie. Y tú. Culero hijo de la puta mierda te
dedicaste a sabotearnos. A sabotearte tú solo. Quise ayudarte y siempre me
mandaste a la mierda. Me desviví por demostrarte, por hacerte ver. Porque creí
que eso querrías de un amor verdadero. No sabes cuántas ganas tenia de ser
feliz, de amarte, quererte, hacerte feliz también, darte lo que quisieras lo
tuviera o no. Esa siempre era mi razón para continuar.
Maldito estúpido, pinche enfermo mental. Culero. Pervertido
sexual. Dañado social. Mediocre emocional. E infinidad de adjetivos que te
mereces. Pero yo soy peor que todo lo malo que te pueda decir porque te amo.
Porque te sigo amando. Tal vez ya no más y más pero si igual. No he podido
dejar de hacerlo. Yo soy más pendeja y culera, estúpida, imbécil. Mediocre,
enferma mental por querer darte todo cuando ni siquiera lo valoras. Cuando ni
siquiera estas seguro de qué chingados es lo que quieres.
NO DEBÍ QUERERTE tanto. No debí ser tan estúpida. Por qué
pendejamente pensé que me podía enamorar completamente de ti? Hasta de tus
pinches defectos. Cómo es que fui a tolerar semejantes faltas de respeto? A perder
tanta dignidad, tanto valor propio. La única respuesta que aunque no me
satisface pero me consuela es que te amé de verdad. Todo este tiempo. No debí
entregarte todo. Debí seguir a mi instinto. Debí alejarme de tu locura, de tu
desconfianza, de tu adicción que al principio me pareció divertida y que al
final solo agudizó tu pendejéz. Solo te hizo pensar más y más a lo wey. No debí
amarte sin medida. Sin miedo. Sin tapujos. Debí guardar mis reservas. Debí
haber puesto trampas, marcas. No sé. No debí ser tan estúpida.
Ahora. Ya no tengo ganas de volverlo a hacer. No tengo ganas
de volverme a enamorar, volverme a entregar. Todo te lo quedaste tú. Ahora ya
estarás satisfecho y feliz. Que no solo me jodiste mi estilo de vida sino
también mi forma de amar. De querer. De ahora si mandar a la verga eso de
entregarme. De mostrarme por completo. Ya estarás contento. De ahora saber que
no quiero volver a estar con nadie más. De ahora si solo jugar con cuanto
pendejo se me ponga enfrente. Engañar. Aprovechar la situación. Puta madre!
Ahora si me voy a divertir!
De qué valió tanto pinche amor, tanto pinche esfuerzo? De
qué valió tanta mamada? Puta madre! Carajo! Porque no entiendes que te amo! Qué
chingados necesito hacer para que me creas? Para que te des cuenta! Ya no
soporto tanta desconfianza, tanta locura. Tanto dolor. Podemos ser felices! Déjanos
ser felices por favor! Ya no sé qué más decirte. Qué más hacer. Quizá solo
esperar. Estar ahí para cuando decidas volver. Decidas estar bien. Decidas aceptar
lo que te doy. Cuando dejes de pensar que no te amo, que no te quiero. Que no
lo eres todo para mi.
0 comentarios:
Publicar un comentario